Es una de las preguntas que todos nos hemos hecho alguna vez: el día que nos muramos, ¿qué va a pasar con nuestros perfiles de redes sociales? ¿Quién se va a hacer cargo de ellos? ¿Se borrarán? ¿Qué hay que hacer al respecto?

No es la primera vez que alguien se hace esta pregunta... ni tampoco la primera vez que se responde. De hecho, ya hay incluso empresas que se dedican a organizar tu 'muerte digital': gestionan tus contraseñas, se las mandan a quien tú decidas, avisan a la plataforma en cuestión. En definitiva, una manera más o menos sencilla de poner un punto final a tu otra vida, la digital.

Sin embargo, la inmensa mayoría de la población no recurre a estas alternativas y cuando muere un macabro recuerdo de sí mismo permanece en internet de manera bastante incómoda. Y la cosa se complica más si tu familiar no quiere borrar tu perfil, sino acceder a él en busca de posible información sobre tu muerte.

Esto es justo lo que le ha pasado a un matrimonio alemán, que lleva desde 2012 intentando acceder al perfil de Facebook de su hija adolescente. ¿El motivo? La joven murió en circunstancias no demasiado claras, con lo que sus padres querían acceder a sus chats privados por si alguno de ellos les llevase a sospechar de un posible suicidio.

El perfil, bloqueado

Pero de momento no lo han tenido nada fácil. Lo cierto es que la madre tenía los datos de acceso a Facebook de su hija desde 2011, pero al intentar acceder a su cuenta se dio cuenta de que no podía hacerlo: el perfil no había sido borrado, pero sí estaba bloqueado. Su intención de conseguir información se había chocado contra un muro.

Pese a todo, la verdad es que el suceso tenía su explicación. Poco tiempo después de que la adolescente falleciera, uno de sus amigos más cercanos escribió al equipo de soporte de Facebook para avisar de su muerte y solicitar el cierre de la cuenta. La red social de Mark Zuckerberg no la cerró, pero sí la dejó bloqueada para que nadie pudiese acceder a ella de entonces en adelante.

Una sentencia a favor... y otra en contra

Desde entonces, la lucha de estos padres se ha trasladado al ámbito judicial, desde donde pelean por conseguir este acceso. Y en 2015 lo consiguieron: amparándose en la herencia del legado de su hija, consiguieron que un tribunal alemán les concediera el acceso a la cuenta, que cada cierto tiempo almacenaba los mensajes de condolencia de los amigos de la joven.

Sin embargo, ahora la historia ha dado la vuelta, ya que un tribunal de apelación de Alemania ha revocado la sentencia anterior. Según la institución, el derecho a las comunicaciones privadas que rigen las leyes alemanas se encuentra muy por encima del derecho de los padres a acceder a la 'herencia digital' de su hija, con lo que por ahora seguirán sin poder entrar en el perfil que la adolescente tenía en Facebook.

Es un asunto muy espinoso. Demasiado, sobre todo si tenemos en cuenta el contexto en que se desarrolla: el de unos padres que quieren ver los mensajes de su hija para investigar si esta se pudo suicidar. Ha sido el primer caso conocido, pero cabe esperar que vengan muchos más en el futuro. Habrá que ver de qué manera reacciona cada país a esta 'patata caliente' digital.