Aún perduran los efectos del huracán producido tras la petición que el FBI le hizo a Apple. La agencia estadounidense le solicitó a la compañía de Cupertino que desbloqueara el iPhone 5c de uno de los autores del tiroteo de San Bernardino y los de la manzana mordida se negaron.

Tras la polémica petición, se ha producido un sinfín de debates sobre la privacidad de los usuarios, la seguridad de los ciudadanos y el límite que permite proteger ambas cosas de forma simultánea. A la vez, los gigantes de la tecnología se han ido posicionando a favor de Apple (salvo Bill Gates): la privacidad es intocable. Al menos, de cara a la galería.

Sin embargo, el FBI podría obtener los datos del dispositivo sin necesidad de que Apple le dé acceso al iPhone 5c del terrorista. Así lo explica el mismísimo Edward Snowden: "El problema es que el FBI tiene otros medios... Le dijeron a los tribunales que no lo hacen, pero lo hacen. El FBI no quiere reconocerlo", explicó el exagente de la NSA.

Efectivamente, el hombre que filtró al mundo cómo el gobierno estadounidense espía a otros gobiernos y ciudadanos de todo el planeta está en lo cierto. Aunque arriesgado, el FBI dispone de un método para acceder a los dispositivos móviles de la manzana mordida sin necesidad de que los de Cupertino colaboren lo más mínimo.

Para lograrlo, son necesarias dos cosas: tener una gran cantidad de recursos (algo que, en principio, no sería problema para la agencia estadounidense) y asumir que existe la posibilidad de que, al intentarlo, se pierdan todos los datos que se quieran extraer. Hay solo un intento y cualquier error podría ser fatal.

Ácido y láser

El método es conocido como ‘decapping de chip’ y el investigador Andrew Zonenberg también cree que podría ser la clave para acceder a un iPhone. Consiste en trabajar físicamente con el chip del procesador del iPhone para extraer su contenido, para lo que son necesarios ácido y un láser.

Eso sí, lograrlo no es barato: según Zonenberg, llevar a cabo este sistema para desentrañar los secretos de un iPhone requiere de decenas de miles de dólares para invertirlos en laboratorios, alquiler de equipamiento y personal. Todo, con un objetivo no menos valioso: acceder a la memoria de un iPhone.

El investigador está seguro de que empresas como Intel cuentan con el material y el conocimiento necesarios para llevar a cabo el proceso, así como la propia NSA. Así, todo apunta a que el FBI no necesitaría precisamente permiso de Apple para lograrlo.

El primer paso de este método es el uso del ácido para acabar con la encapsulación del chip del procesador. Una vez que se consigue, el atacante debe usar un haz de iones, aplicándolo sobre el chip. Es ahí donde se guarda el identificador único del iPhone. Una vez utilizado el láser, se deberían usar sondas para leer ese identificador bit a bit.

Obviamente, este método no está al alcance de cualquiera. Tal y como explica el propio Zonenberg, “en un dispositivo moderno como el iPhone, tendrías que emplear mucho tiempo para encontrar simplemente dónde está la memoria y podrías destruir el teléfono en el proceso”.

El FBI tiene recursos y, probablemente, podrían arriesgarse a perder los datos con tal de conseguirlos. Así, la petición a Apple podría ser solo la forma de obtener los datos de forma lícita y sin estropear las pruebas: en realidad, los federales estadounidenses podrían hacerlo sin problema.