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¿Sabes si tu teléfono Android tiene malware instalado? Aquí unos pequeños consejos

El malware muchas veces es silencioso y apenas deja huellas, pero hay indicadores que pueden delatar la presencia de software malicioso en nuestro terminal.

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El malware es un problema de seguridad que aqueja a millones de usuarios en todo el mundo, que tienen sin darse cuenta instaladas apps en sus smartphones que, en el mejor de los casos, solo les muestran publicidad, pero que si nos ponemos en el peor escenario, pueden llevarnos a sufrir estafas, prácticas de suplantación de identidad (phishing), ransomware y otras muchas amenazas parecidas.

Además, se da el caso de que en la mayoría de variantes donde los hackers no buscan bloquear o quitarnos el control sobre nuestro teléfono, esas amenazas trabajan en segundo plano, de manera silenciosa, y sin apenas descubrirse para evitar que actuemos mientras siguen minando los datos de nuestros terminales, o infectando otros archivos con los que dar el salto a nuevos dispositivos.

Así que por esas razones, os vamos a contar en qué casos y bajo qué circunstancias podéis empezara temer por la salud de vuestro smartphone. Por si algún malware ha llegado hasta él y está trabajando por el fondo sin dar señales de vida. Así que apuntad una serie de pequeñas consideraciones, por si os son de utilidad.

Primero el diagnóstico y las sospechas

No existe un patrón que nos pueda señalar de forma inequívoca que nuestro teléfono es víctima de un malware, pero sí hay pequeñas migas de pan que nos pueden indicar que algo no está bien. Eso suele producirse cuando notáis que el móvil no funciona como siempre y que, por ejemplo, un proceso que tardáis pocos segundos en completar de repente se alarga sin explicación alguna. ¿Acaso habéis instalado alguna aplicación nueva en las últimas horas?

CovidLock, el malware que secuestra tu smartphone Android | Photo by Vaishnav Chogale on Unsplash / Freepik

Esa ralentización repentina e inexplicable puede ser un síntoma, pero también lo es que aparezcan anuncios todo el rato, da igual si es en la propia página de inicio de Android como en cualquier aplicación que abramos, o que la batería se agote rápidamente cuando siempre nos ha dado para aguantar más de un día sin problemas. En este último caso, ese drenaje de la pila podría tener la explicación de que un malware está en segundo plano ejecutando algún software que está consumiendo la batería de una manera anormal.

Otro de los síntomas es ver aplicaciones que no tienes constancia de haberlas instalado. Algunos malware entran en nuestro dispositivo y funcionan como un caballo de Troya, ya que comienzan a colocar nuevas aplicaciones de forma automática, y algunas de ellas son precisamente la auténtica amenaza a la que nos debemos enfrentar, por lo que ante la más mínima duda de que eso que os aparece en pantalla no lo habéis puesto vosotros ahí, desinstaladlo sin mediar palabra.

¿Cómo podemos protegernos?

Como os decimos, las amenazas están presentes en muchos órdenes del panorama Android, tanto en esas webs sospechosas que ofrecen links de descarga a ciertas apps, hasta la propia tienda de Google, que ya ha demostrado que le queda todavía mucho camino por delante para cerrar el paso a las aplicaciones que contienen algún tipo de código malicioso. Como siquiera es posible confiar en esa "fuente oficial", lo mejor es tener la seguridad de que contamos con las últimas actualizaciones de nuestro sistema operativo instaladas. Las que nos proporciona el fabricante cada pocos meses y a las que suele llamar "update de seguridad".

Evita que el malware llegue a tu móvil Android | Tecnoxplora

Como medida adicional, nunca está de más disponer de un software de antivirus, de los que analizan cada archivo del teléfono para ver si contienen algún tipo de amenaza, o que crea perfiles de seguridad estrictos a la hora de permitir instalar ciertas apps de algunos desarrolladores catalogados como peligrosos. Solo así, controlando todo lo que intenta llegar hasta nuestro terminal, podremos dormir con cierta tranquilidad cuando escribamos un mensaje, entremos al banco a hacer una transferencia o compartamos fotos y vídeos personales con los demás.

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