Hoy es un día en el que no reparamos demasiado, de esos que suelen pasar desapercibidos, pero que esconden un mensaje potente para los que utilizamos a diario las nuevas tecnologías y nos movemos por Internet continuamente. Las contraseñas son una parte esencial del uso de las redes, y no siempre somos conscientes que no solo son la “clave” para contar con una experiencia más segura, sino que además en muchas ocasiones son la vía de entrada en nuestros datos privados por parte de los hackers. Por eso os contamos algunas claves para que nuestras contraseñas sean sinónimo de seguridad, y no un punto débil con el que atacarnos.

Aunque no es infalible y obvio, utiliza una contraseña segura

1234, admin, 0000, todos los años descubrimos que las contraseñas más obvias son las más utilizadas. Es evidente que una contraseña será más segura cuantos más caracteres tenga, y si además se mezclan números y letras. Pero no es la única garantía, porque no servirá de nada una contraseña segura si esta se termina filtrando de un servidor en un hackeo.

Contraseñas | Photo by Markus Spiske on Unsplash

Cambia tu contraseña en cortos intervalos de tiempo

La contraseña no debe ser eterna, por lo que es recomendable cambiarla cada poco tiempo, sobre todo si la estamos utilizando en varios lugares a la vez. Una contraseña que se mantiene en el tiempo es un objetivo fácil para los hackers, ya que es más probable que termine apareciendo en alguna fuga de contraseñas de servidores y comience a circular por fotos de la Deep Web. Si eso ocurre, ten seguro que intentarán entrar en todas las webs y apps que puedan con tu usuario y contraseña, y si no la has cambiado, te expones a lo peor.

No utilices la misma contraseña en varias cuentas

Es algo que solemos hacer todos, pero no es recomendable. Utilizar en todos los sitios que visitas la misma contraseña es sinónimo de mayor riesgo de hackeo de esta. En cuantos más sitios se encuentren más probabilidades existirán que como en el punto anterior se puedan filtrar y propiciar un efecto dominó que deje al descubierto la seguridad de todas nuestras cuentas. Por tanto lo mejor es ir cambiando de contraseña. Incluso puedes utilizar una nueva función de generar contraseñas aleatorias cada vez que creas una nueva cuenta. Además no debes memorizarlas porque ya lo hacer Chrome por nosotros de forma segura.

Contraseña | Photo by Doğukan Şahin on Unsplash

Activa la verificación en dos pasos

Este es un aspecto clave a la hora de proteger nuestras cuentas en la red. Porque con la verificación en dos pasos evitamos que aunque el hacker pueda conocer nuestra contraseña, este sea capaz de hacer cambios de calado en la cuenta o servicio que intenta hackear. Podrán entrar en nuestra cuenta, pero cuando quiera hacer cambios importantes en la cuenta, como cambiar la contraseña o el idioma, recibiremos un mensaje de confirmación con un código al que no tendrá acceso el hacker. Esta es sin duda la medida más efectiva para evitar un hackeo.

Utiliza una llave de seguridad o la biometría

Las contraseñas ya no son la única función capaz de parar a los hackers, porque hay más tecnología que puede llegar a ser incluso más efectiva. Es el caso de las llaves de seguridad USB o NFC. Estas deben conectarse físicamente a un ordenador o móvil para poder verificar nuestra identidad, más allá de la contraseña, de esta manera se evita también el acceso a nuestros datos. Por otro lado las contraseñas también se pueden complementar con lectores de huellas y métodos biométricos, como el Face ID que escanea nuestro rostro o el escáner del iris del ojo. Todas estas características son fundamentales para no llevarnos disgustos en las redes.