Si alguien llegó a pensar en algún momento que la pandemia global que estamos viviendo y que ha llevado ya a las autoridades de muchos países a pedir el confinamiento de buena parte de su población, iba a terminar con las amenazas digitales, se equivocaba. Lo que alguien llamaría "las fuerzas del mal" están redoblando sus ataques aprovechando que estamos en casa y que contamos con más tiempo libre.

Tanto es así que, en la rueda de prensa diaria donde los principales responsables de la gestión de la crisis del Covid-19 en nuestro país, han aprovechado esta misma mañana para alertarnos a todos y ponerle cifras a esos ataques que se han redoblado en las últimas jornadas, y que afectan a dos ámbitos bien distintos: el de los usuarios privados y el de las administraciones públicas.

En este último caso, ha sido el propio director adjunto operativo de la Policía, José Ángel González, el que ha desvelado la intención de grupos de hackers de romper el sistema informático de la sanidad española. El método utilizado es muy simple: el envío de correos electrónicos con malware a sanitarios con el objetivo de introducirse en el sistema nacional de salud y colapsarlo, haciendo imposible que los trabajadores puedan utilizarlo para sus tareas del día a día. No hará falta decir la gravedad de la situación que se viviría en nuestro país si la primera línea de defensa contra el Covid-19 fuera neutralizada.

Más de 200 bulos por el coronavirus

Si cabe, otro de los detalles que más han destacado en la rueda de prensa que se ha celebrado esta mañana es el número de amenazas informáticas que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado han detectado alrededor de la crisis del coronavirus. Hasta un total de 200 bulos que acompañan a un aumento significativo en el número de intentos de ataques maliciosos que se ciernen sobre nuestros chats, redes sociales y bandejas de entrada de correo electrónico.

Detrás de todos estos ataques se encuentra el objetivo último es hacerse con información personal, bancaria y números de tarjetas con los que obtener dinero, tanto de forma directa como a través de otras prácticas como la suplantación de personalidad para comprar productos o estafar a entidades de crédito. Por lo que debemos estar muy atentos de no caer en las trampas que nos colocan.

¿Y cómo podemos hacerlo? Pues a costa de parecer muy pesados, la mejor forma de evitar el peligro es no haciendo caso de CUALQUIER mensaje que nos llegue y cuyo remitente no conozcamos, evitando abrir o descargar archivos potencialmente peligrosos en nuestro ordenador y, por supuesto, no entregar ni un solo dato personal sin verificar antes qué fuente es la que nos los solicita. De no existir ningún requerimiento por nuestra parte, no existe empresa o servicio que necesite nuestros datos bancarios o de tarjetas de débito y crédito. Con estas simples normas, no caeremos nunca en ataques de phising, malware, etc. Y esquivaremos el problema sin perjuicios.