Consumimos a diario objetos que nos facilitan la vida y lo hacen más cómodo. Sin embargo, no solemos cuestionarnos en qué medida estamos dañando al medio ambiente y en consecuencia y a largo plazo, nuestra propia salud. Algunas de aquellas cosas que utilizamos son imprescindibles y otras simplemente satisfacen deseos momentáneos de los que podríamos prescindir, como por ejemplo las pajitas o las bolsas de plástico. Por ello, en este vídeo te mostramos algunas cosas que utilizas, si no a diario, con mucha frecuencia, y que probablemente desconocías lo contaminantes que son.

El plástico como forma de vida frente a su eterna descomposición

El descubrimiento del plástico es una innovación. Este es un material creado por el ser humano, una modificación química de materiales naturales. Su impulso tuvo lugar a principios del siglo XX y desde entonces hasta la actualidad, se ha incorporado en nuestra vida y en la mayoría de objetos y productos que consumimos a diario. Tantos, que probablemente nos sorprenda llevar la cuenta: cepillos de dientes, botes de gel de baño, tarjeta del metro, gafas, auriculares, esmalte de uñas, pantallas de ordenador, fundas para los teléfonos móviles, lentillas...

No es algo nuevo saber que el plástico tarda en descomponerse no decenas, sino cientos de años como poco. Durante este proceso, se originan unas partículas de este material llamadas microplásticos, que suelen tener menos de 5 milímetros de tamaño. Este no es su único origen, pues también son fabricados específicamente para emplearlo en productos.

Diminutas piezas que ingerimos

Los microplásticos apenas son perceptibles y no sólo están presentes en objetos, sino también en los alimentos, el agua y el aire, por lo que afectan al medio ambiente y a todos los seres vivos que en él habitan; principalmente a los seres humanos.

Numerosos estudios investigan el impacto de estas partículas en el planeta y desde distintas perspectivas, como el realizado por un equipo de la Universidad Macquarie liderado por la doctora Sasha Tetu y publicado en la revista Communications Biology, acerca de cómo afecta la presencia de microplásticos en la atmósfera a las bacterias llamadas Prochlorococcus, aquellas encargadas de producir un 10% del oxígeno de la Tierra.

Ser conscientes de las consecuencias que acarrean ciertos hábitos no está de más, pues siempre nos puede ayudar a descubrir alternativas y contribuir con nuestro grano de arena a cambiar nuestro entorno. Y por ello en TecnoXplora te mostramos un pequeño listado en el vídeo y algunas soluciones que puedes aplicar.

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