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ANALIZAMOS SÍNTOMAS Y POSIBLES CAUSAS

¿En qué consiste un embarazo psicológico?

El embarazo psicológico, seudociesis o embarazo fantasma, es un trastorno que aparece en ciertas mujeres cuya ansiedad por tener un bebé, o incluso su contrario, el temor a quedarse embarazada sin desearlo, puede provocar esta gestación imaginaria o utópica.

Embarazada

Pixabay Embarazada

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¿Cómo se caracteriza el embarazo psicológico? La mujer suele sentir los mismos síntomas que si estuviera embarazada, esto es, mareos, vómitos, ausencia del periodo, hinchazón en el abdomen pero sin desaparición del ombligo, tensión en las mamas, producción de leche, crecimiento del vientre, ablandamiento del cuello uterino con signos de congestión, aumento del volumen uterino, antojos, cambios en la pigmentación de las glándulas mamarias, estreñimiento, aumento de peso, ansiedad, trastornos del sueño... todo parece indicar que se trata de un embarazo; sin embargo, una vez realizadas las pruebas médicas, el resultado es del todo negativo.

No suelen o no tienen que aparecer todos los signos de un embarazo, pero sí que aparecen muchos de ellos y puede darse el caso de que aparezcan todos.

Su convencimiento puede llegar a ser tan fuerte que son capaces hasta de llegar a notar las patadas del feto y, a los nueve meses, tener también los mismos síntomas de una embarazada a punto de dar a luz, los síntomas del parto. Esto puede darse, sobre todo, en casos de infertilidad o esterilidad por el mismo motivo de peso: el deseo irrefrenable de tener un bebé.

Mujer embarazada
Mujer embarazada | Pixabay

Otro de los motivos por el que sucede el embarazo psicológico es por necesidad de mantener a la pareja. El miedo a perderla incita a crear lazos más fuertes como el hecho de ser padres; también puede provenir del miedo a estar embarazada tras haber realizado prácticas sexuales sin protección; pero también puede provenir de un cuadro depresivo o de la exigencia de sentirse joven y fértil.

Este trastorno se incluye dentro de los trastornos conocidos como somatomorfos, en los que las emociones o los factores psicológicos son los desencadenantes de las alteraciones del organismo.

Grandes ejemplos históricos con este trastorno psicológico han sido Enriqueta de Farnesio y María Tudor. En este último caso, por ejemplo, María sentía la responsabilidad de dar un heredero varón al trono, lo que le llevó a sufrir una larga serie de embarazos psicológicos; el último de ellos, en 1558, le hicieron caer en una profunda depresión. Y es que según los expertos, el diagnóstico debe hacerse de forma temprana para evitar que la mujer acabe desarrollando problemas psicológicos como la depresión, como en el caso de María Tudor.

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