Normalmente la orina tiene un color amarillo claro y un ligero olor a amoníaco. Se trata de un líquido que se forma cuando los riñones filtran el exceso de agua del torrente sanguíneo con otros subproductos residuales. A medida que los glóbulos rojos envejecen, la hemoglobina en las células se rompe y forma un compuesto amarillo llamado urocromo, pigmento responsable de darle al pis ese tinte amarillo.

Hasta aquí lo normal. Sin embargo, en ocasiones vas al servicio y percibes que tu orina desprende un olor diferente al habitual. Más agrio, fuerte, dulce… Probablemente ni llegues a acertar el hedor exacto a lo que te recuerda tu pis y te quedes extrañado pensando a qué puede deberse. No hagas drama ni te pongas hipocondríaco porque lo más normal es que no sea nada grave. Simplemente trata de recordar: ¿qué has comido en las últimas 24 horas?

Es bastante común que la orina recoja los olores de determinados alimentos que hemos comido recientemente, aunque hay algunos que se hacen notar exageradamente. Entre los más reconocibles están los espárragos, pero hay hasta 29 compuestos diferentes -como el metanotiol o metil mercaptano, presentes en determinadas verduras- que son odorantes potenciales.

Así, alimentos como el ajo o el café también trasfieren olores a nuestro pis, y no ocurre por una razón mágica o mortal. A no ser que el olor sea excesivamente extraño, o que afecte también al color, no tienes porqué ir corriendo al médico si notas que tu orín huele raro. Especialmente si has consumido…

- Alimentos ricos en vitamina B6: los plátanos, el salmón, el pavo, el pollo, las patatas y determinados cereales fortificados, tienen grandes cantidades de vitamina B6, y si los comemos en exceso podríamos notarlo olfativamente al ir al servicio.

Ojo porque también suelen afectar al color y hacer que la orina aparezca en un tono amarillo fosforescente tirando a verde. Si no has consumido ningún alimento rico en vitamina B6, quizás deberías pasarte por el médico si observas estas alteraciones urinarias.

Salmón recién pescado

- Espárragos: responsables de propagar un hedor fétido y sulfuroso cuando miccionamos, esta hortaliza además suele afectar también al color de nuestra orina volviéndola verdosa, probablemente como consecuencia del azufre.

Los espárragos contienen ácido asparagúsico y metil mercaptano que, tras los procesos metabólicos por los que pasan antes de su excreción, se convierten en seis compuestos sulfurados (metanotiol, sulfuro de dimetilo, disulfuro de dimetilo, bis-metiltio metano, dimetil sulfóxido y dimetil sulfona) que combinados confieren ese hedor y color característico a nuestro orín.

- Ajo: este antibiótico natural desprende un olor fuerte que no sólo afecta a nuestro aliento o sudor, sino también a la orina. Como los espárragos, el ajo contiene metil mercaptano pero, en este caso, denotar su olor en nuestro pis es posible porque los compuestos del ajo tienen efectos antimicrobianos sobre la orina. Traducido: aunque huela raro estás cuidando de tu organismo.

Cabezas de ajo

- Algunos medicamentos: los antibióticos pueden añadir olores y colores raros a la orina de forma particular. Si no te lo esperabas o no te había avisado el médico, consulta con ellos antes de ir a urgencias porque probablemente no sea nada.

- Alcohol y café: ambos hacen que la orina huela fuerte porque son diuréticos. Su consumo hace que vayamos más veces de las habituales a miccionar, lo que puede traducirse en que nos deshidratemos y, en consecuencia, el ácido úrico y cualquier otra sustancia química o vitamina que haya en nuestra orina se vuelva más concentrada produciendo un olor más fuerte

- Igual estás deshidratado: en línea con el anterior punto, así como cuando bebemos demasiada agua nuestro orín aparece prácticamente incoloro, si no nos hidratamos lo suficiente nuestra orina adquiere un color amarillo oscuro y un olor intenso a amoníaco.

Beber entre litro y medio y dos litros al día te ayudarán a mantenerte hidratado y limpiar tu organismo correctamente sin llevarte sustos en el baño.