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DEPORTE Y MATERNIDAD

Otro mito que cae: las embarazadas que practican ejercicio físico intenso no tienen riesgo de parto prematuro

Un informe del Comité Olímpico Internacional asegura que es poco probable que el ejercicio físico intenso provoque partos más largos o nacimientos prematuros

Lea-Anne Ellison levantando pesas a los 9 meses de embarazo

Nick Stern (Facebook) Lea-Anne Ellison levantando pesas a los 9 meses de embarazo

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Muchas mujeres deportistas que se plantean tener descendencia tienen dudas acerca del tipo de ejercicios que podrán practicar mientras estén embarazadas o si tendrán que abandonar sus entrenamientos durante un periodo de tiempo largo. Para dar respuesta a estas dudas, un comité de expertos ha realizado una serie de informes para el Comité Olímpico Internacional en los que se asegura que el ejercicio físico intenso no sólo no es perjudicial, sino que puede incluso ser beneficioso en algunos aspectos.

Aunque ya existen guías médicas que aconsejan realizar ejercicio físico durante el embarazo, la mayoría de ellas se ha centrado en la población general, que habitualmente reduce su actividad física durante el embarazo, aumentando el riesgo de obesidad y diabetes gestacional. Pocos estudios han puesto su atención en mujeres deportistas que quieren seguir entrenando durante el embarazo y después del parto.

Para tratar de abordar esta cuestión los investigadores han realizado una revisión sistemática de los artículos científicos publicados sobre este tema y han publicado sus resultados en una serie de cinco informes en la 'Revista Británica de Medicina'.

El segundo de estos informes se ha centrado tratar de dar respuesta a algunos de los temores fundamentales que suelen expresar las deportistas a la hora de afrontar un embarazo, poniendo especial atención en los efectos potenciales del ejercicio físico intenso tanto en la madre como en el feto.

Evitar las pesas en el primer trimestre

Las principales cuestiones a tratar eran si el ejercicio de alta intensidad y el entrenamiento con pesas pueden reducir el suministro de sangre al feto, lo que a su vez podría aumentar el riesgo de aborto involuntario o disminuir el nivel de nutrientes que recibe el feto y, por tanto, que el bebé nazca con bajo peso.

Sin embargo, los investigadores concluyeron que hay pruebas suficientes que demuestran que el ejercicio durante el embarazo no aumenta el riesgo de que nazcan con bajo peso sino que de hecho reduce las posibilidades de que los niños nazcan con exceso de peso. Además, los científicos también concluyeron que los entrenamientos no aumentan el riesgo de parto prematuro, aunque aclaran que se han realizado pocos estudios analizando específicamente el caso de deportistas de élite.

Otra de las preocupaciones de los médicos era tratar de averiguar si el ejercicio puede alterar la musculatura del suelo pélvico de forma que el parto se pueda prolongar más de lo debido, lo que podría acarrear la necesidad de realizar un fórceps o una cesárea. Sin embargo, los resultados indican que el ejercicio físico intenso no aumenta las tasas de parto inducido, ni hace más necesaria la aplicación de la epidural o de otro tipo de intervenciones.

Es más, las pruebas acumuladas indican que el ejercicio no sólo no provoca que los partos sean más largos, sino que sugieren que podrían incluso ser más cortos. Aunque, de nuevo, aclaran que estos factores no han sido estudiados en deportistas de élite.

Por contra, lo investigadores sí han recomendado a las atletas de élite que planeen quedarse embarazadas que reduzcan las rutinas de entrenamiento de alto impacto en la semana posterior a la ovulación para facilitar la concepción. Además, también recomiendan abstenerse de realizar entrenamientos con pesas repetitivos durante los tres primeros meses de embarazo ya que, aunque la evidencia no es firme, algunos estudios sugieren que este tipo de entrenamiento sí puede estar relacionado con un mayor riesgo de aborto involuntario.

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