¿Cómo asegurarnos de que tomamos la decisión más inteligente? Según los neurocientíficos, decidiendo después de hacer alguna de estas actividades:

Jugar. Los videojuegos de acción como 'Call of duty' nos entrenan para tomar las decisiones correctas más rápido en situaciones de la vida real, tal y como demostró un estudio de la Universidad de Rochester en EEUU publicado en Current Biology.

En concreto, la velocidad en la toma de decisiones aumenta en un 25%, y no por ello pierde eficacia. "Los jugadores de videojuegos de acción tomaron mejores decisiones por unidad de tiempo: si eres un cirujano o estás en mitad del campo de batalla, eso puede marcar la diferencia", concluía Daphne Bavelier, coautora del trabajo.

Las personas toman decisiones basándose en probabilidades que calculan constantemente. Es lo que se llama inferencia probabilística, e implica que con las piezas de información visual y auditiva que captamos en un escenario estimamos lo que puede suceder y decidimos. Los videojuegos nos vuelven más eficientes recopilando esa información del entorno.

Meditar. La meditación 'mindfullness', una práctica de origen budista con más de 2.500 años de antigüedad basada en la atención plena y consciente al momento presente,  nos empuja a hacer elecciones más racionales en la vida, tal y como defiende un artículo en la revista científica Psychological Science.

Con la vejiga llena. Si elegimos con la vejiga llena tomamos mejores decisiones. Como suena. Lo demostró Mirjam Tuk, de la Universidad holandesa de Twente: mientras resistimos las ganas de orinar escogemos opciones que nos suponen mayor beneficio a largo plazo. Tuk lo atribuye a que el autocontrol de un deseo corporal los ayuda a dominar también otros impulsos.

Practicar deporte. El ejercicio aeróbico mejora la memoria, la atención, la planificación y la toma de decisiones. De acuerdo con una revisión de un centenar de estudios científicos que publicaba recientemente Journal of Applied Physiology, la estructura cerebral cambia cuando hacemos deporte, promoviendo el crecimiento de nuevas neuronas y vasos sanguíneos.

Simultáneamente, practicar ejercicio físico aumenta la producción de sustancias como el factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF por sus siglas en inglés) y el factor de crecimiento insulínico (IGF-1), cuyo papel en la sesera consiste en favorecer el crecimiento, la supervivencia y la reparación de las células cerebrales.

Consumir azúcar. Si te falta glucosa tomas decisiones menos racionales que persiguen la recompensa más inmediata en lugar de la más beneficiosa. Dicho de otro modo, quieres tienen suficiente azúcar circulando por su sangre no dudan en esperar si la opción más ventajosa es a largo plazo. Por el contrario, la falta de azúcar (y, por lo tanto, de energía) alerta al organismo sobre una "inminente crisis calórica" y nos vuelve más impulsivos a la hora de escoger.