Basar una dieta en comida basura no está del todo alejado de la realidad de los jóvenes. Poco tiempo, bajos sueldos, prisa y comer en diferentes sitios como en el transporte público de un lugar a otro es el día a día de muchos, lo que potencia el consumo de comida rápida. Ahora, un adolescente acaba de perder la vista por basar su dieta en malos hábitos. Te contamos en el vídeo que es lo que hacía este joven y por qué no debes seguir nunca su ejemplo.

Los científicos de la Universidad de Bristol han examinado el caso de este joven que perdió la vista debido a su mala alimentación. Pese a los continuos comunicados de las diversas organizaciones de la salud, médicos y nutricionistas, muchas veces se ignora la importancia de llevar una dieta variada y saludable, pero esta vez las advertencias se han visto basadas en un terrible suceso, poniendo en evidencia los peligros de no seguir los consejos de los médicos.

El paciente contó sus hábitos de consumo desde que era un niño, y cómo empezó a encontrarse mal. La primera visita al médico de este joven por problemas relacionados con la alimentación fue a los 14 años, quejándose de cansancio, según un informe publicado el lunes por Annals of Internal Medicine.

El joven tenía un IMC y una estatura normales. Es decir, no presentaba síntomas o signos visibles de tener una mala nutrición. Pero los hábitos que te contamos en el vídeo muestran que a pesar de su IMC, sus hábitos poco saludables eran pésimos.

Un año después tuvo signos de pérdida de audición y visión. Precisamente este último sentido, la visión, ha empeorado hasta el punto de tener ceguera permanente con tan solo 17 años debido a una mala alimentación.

Investigadores de la Escuela de Medicina de Bristol y del Hospital óptico de Bristol examinaron el caso y concluyeron que el paciente sufría neuropatía óptica nutricional, una disfunción del nervio óptico.

En los países desarrollados, esta neuropatía es a causa de problemas intestinales o por medicamentos que interfieren con la absorción de nutrientes, pero casi nunca se debe a una dieta deficiente ya que tenemos todo al alcance de nuestra mano, a diferencia de países pobres, que están en guerra o tienen sequías y un difícil acceso a una dieta saludable y completa, que suelen sufrir este problema más habitualmente.

Así, los médicos de Bristol aseguran la influencia de la alimentación en nuestra vida y nuestro organismo: "destaca el impacto de la dieta en la salud visual y física, y el hecho de que la ingesta de calorías y el IMC no son indicadores confiables del estado nutricional".

Los investigadores concluyen que la dieta que llevaba el joven y una ingesta reducida de minerales es la culpable de la pérdida de visión y advierten que la neuropatía óptica nutricional podría volverse más habitual en la población por el habitual consumo de comida basura.

Para evitar casos similares, los médicos deben asegurarse del historial dietético de cada paciente.