Si eres de los que se enorgullecen de controlar cuándo conviene parar de beber para no caer redondo, tenemos malas noticias: no todo el mérito es tuyo. Un novedoso estudio sugiere que el cerebro cuenta con un mecanismo matemático que previene en gran medida que nos excedamos con el alcohol.

En la Universidad Estatal de Ohio han investigado la conducta de consumo de bebidas alcohólicas de los jóvenes desde un punto de vista muy particular: han tratado de analizar este comportamiento de la misma manera en la que los ingenieros analizarían un sistema mecánico.

El equipo de ingenieros comenzó por revisar datos de estudios anteriores llevados a cabo en la Universidad Estatal de San Diego, en los que los investigadores habían recopilado información acerca de las fiestas y bares frecuentados por estudiantes en la ciudad. Gracias a numerosos tests de alcoholemia realizados en aquel entonces, los investigadores acumularon datos de la tasa de alcohol en sangre de alrededor de 1.500 jóvenes.

Jóvenes italianos en un restaurante | Marco Di Lauro (Getty)

Analizando toda esta información, los conductores del estudio llegaron a la sorprendente conclusión de que el comportamiento de los jóvenes a la hora de beber respondía a uno de los modelos de automatización más comunes de la ingeniería: el Controlador de acción proporcional y derivativa (PD). Se trata del mismo sistema que rige el comportamiento del piloto automático de los coches.

De la misma manera en la que un automóvil inteligente desacelera cuando detecta que ha alcanzado una velocidad demasiado elevada, los jóvenes del estudio de San Diego reducían su consumo de alcohol cuando percibían que habían bebido más de lo que tenían planeado para la noche. Los estudiantes que confesaron tener intención de emborracharse solían mantenerse en una tasa de alcohol en sangre de 0.1, mientras que los que sólo querían estar "contentillos" se mantenían en 0.05.

Potencial para la prevención del alcoholismo juvenil

Aunque no lo parezca, este descubrimiento puede ser crucial para entender el complejo sistema de motivaciones que atrae a los jóvenes hacia el consumo de alcohol. El sistema de controlador PD ha sido ampliamente estudiado en otras ramas de la ingeniería y puede, por tanto, aportar nuevas soluciones matemáticas para reducir la incidencia del alcoholismo en la sociedad.

Un ejemplo práctico de las posibilidades de este nuevo enfoque podría ser la creación de una aplicación móvil que alerte a la persona en el momento en el que haya bebido demasiado. El propio usuario podría configurar hasta qué punto preferiría consumir alcohol en una noche concreta, de forma que el propio dispositivo sugiera comer algo o parar de beber en el momento en el que se pase el límite establecido.