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HIBERNACIÓN

El coronavirus también afecta a la exploración espacial

La Agencia Espacial Europea ha puesto en hibernación ocho de sus sondas debido al reducido número de personas que pueden trabajar en el Centro Europeo de Operaciones Espaciales.

Sala principal del Centro Europeo de Operaciones Espaciales de Darmstadt (Alemania).

ESA Sala principal del Centro Europeo de Operaciones Espaciales de Darmstadt (Alemania).

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Debido a la crisis provocada por la expansión global de la COVID-19, los ciudadanos de diferentes países (España incluida) deben permanecer en sus casas para frenar la propagación del coronavirus y el colapso de los sistemas de salud.

Las restrictivas condiciones de confinamiento han obligado a muchas compañías y organizaciones a enviar a sus empleados a trabajar a casa. Otras, además, se han visto obligadas a reducir su actividad durante un periodo de reclusión cuya duración y consecuencias son todavía inciertas.

Los efectos de esta alarmante pandemia mundial se han notado, incluso, en la exploración espacial. Según ha informado esta semana, la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés) ha activado el modo de hibernación de ocho sondas. Como resultado, muchos de sus instrumentos de medición y recogida de datos dejarán de funcionar temporalmente.

Recreación de la misión BepiColombo de la ESA, actualmente de camino a Marte.
Recreación de la misión BepiColombo de la ESA, actualmente de camino a Marte. | ESA

A raíz de la actual coyuntura sanitaria, la ESA ha reducido el personal que trabaja en el Centro Europeo de Operaciones Espaciales de Darmstadt (Alemania), donde uno de los empleados ha dado positivo por COVID-19.

Rolf Densing, director de operaciones de la agencia espacial, ha explicado que su prioridad es cuidar la salud de los trabajadores. Desde el 16 de marzo, la mayor parte de la plantilla del centro trabajaba desde su domicilio y solo se cumplía con las labores presenciales más necesarias.

Sin embargo, el avance de la pandemia ha obligado a la ESA a reducir todavía más el número de personas que acude a las instalaciones. De ahí que haya decidido pausar la actividad de algunas de las misiones científicas, sobre todo, de aquellas naves con rutas interplanetarias que exigen mayor vigilancia.

Naves inactivas, pero seguras

Una vez traspasan la atmósfera, las sondas no trabajan solas. Los ingenieros deben monitorizar diferentes parámetros para comprobar que no se desvían de sus órbitas ni chocan con basura espacial, los paneles solares reciben suficiente luz, los instrumentos científicos funcionan bien y los datos llegan y se almacenan correctamente.

Ahora, dada la situación, la ESA ha suprimido las labores que tienen que ver con la recogida de información y mantiene únicamente las necesarias para garantizar la seguridad y el buen estado de las naves.

Desde las instalaciones de Darmstadt se controlan 21 misiones, tanto de observación de la Tierra como de exploración planetaria, además de cinco satélites Sentinel pertenecientes al programa Copérnico de la Unión Europea.

Sala de control de los satélites Sentinel.
Sala de control de los satélites Sentinel. | ESA

Entre los proyectos afectados figuran la misión Cluster (con cuatro sondas que investigan el campo magnético terrestre y cómo le afectan los vientos solares), el orbitador ExoMars Trace Gas (estudia la atmósfera de Marte), Mars Express (capta imágenes de la superficie marciana) y Solar Orbiter, lanzada el mes pasado.

Las consecuencias de este parón, según Densing, serán poco significativas. Pero las medidas son extraordinarias: “En la historia del centro de control de misiones de la ESA, nunca ha habido tan pocas personas trabajando in situ”, ha asegurado.

Mientras tanto, en Estados Unidos…

Al otro lado del Atlántico también han tomado medidas, aunque han continuado algunas operaciones. Las nuevas Fuerzas Espaciales de EE. UU. tuiteaban el pasado jueves desde Cabo Cañaveral que “¡nada puede parar el lanzamiento de la misión!”. Se referían al cohete Atlas V, que abandonaba la Tierra ese mismo día para poner en órbita un satélite de comunicaciones militares.

Su partida tuvo, no obstante, menos público del habitual. El área de observación se mantuvo cerrada para evitar contagios y solo el personal indispensable trabajaba en la sala de control.

Mientras tanto, la NASA ultima los detalles de su misión DART (de Double Asteroid Redirection Test), que probará un método basado en impacto para desviar asteroides. Seguro que su lanzamiento, programado para el 22 de julio del año que viene, contará con más espectadores.

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