LO MUESTRA UN ESTUDIO

LO MUESTRA UN ESTUDIO

Así puede afectar la quimioterapia al cerebro

Un estudio muestra cómo algunos medicamentos utilizados habitualmente en quimioterapia pueden dañar algunas células del cerebro y provocar un deterioro cognitivo

Sala de quimioterapia de un hospital
Sala de quimioterapia de un hospital | Wilber Caron

Teguayco Pinto | @teguayco | S/C Tenerife | 04/12/2018

“La quimioterapia es brutal, su objetivo es matar todo lo que hay en tu cuerpo sin matarte a ti”. La actriz estadounidense Rashida Jones se refería de esta manera al tratamiento que ayudó a su madre a sobrevivir a un cáncer de mama. A Jones no le falta razón, ya que este tipo de tratamiento puede ser bastante duro e incluso puede llegar a provocar un deterioro temporal en el cerebro de los pacientes.

Ahora, un equipo de investigadores ha identificado los mecanismos celulares implicados en los efectos de un medicamento de quimioterapia ampliamente utilizado, el metotrexato, y ha propuesto una posible solución a este problema.

“Este trabajo presenta una prometedora vía terapéutica para mejorar las consecuencias neurológicas a largo plazo de la quimioterapia, un síndrome debilitante que afecta a un gran número de supervivientes de cáncer”, aseguran los autores del este estudio, que ha sido publicado hoy en la revista Cell.

Según los investigadores, este tipo de quimioterapia causa un complejo conjunto de problemas en tres tipos principales de células dentro de la materia blanca del cerebro, cuyos efectos pueden llegar a provocar que los adultos sean incapaces de volver al trabajo o que los niños presenten dificultades en el colegio.

Los efectos secundarios de la ‘quimio’

La quimioterapia es uno de los recursos utilizados para tratar de frenar el avance de distintos tipos de cáncer, ya que actúa evitando que las células cancerosas crezcan y se dividan en más células, lo que ha ayudado a salvar la vida de miles de personas.

Sin embargo, los fármacos utilizados para la quimioterapia son fuertes y pueden dañar también a las células sanas. Este daño causa efectos secundarios que son diferentes para cada persona y dependen mucho del tipo de cáncer, su ubicación, el tipo de fármacos utilizados y la dosis aplicada.

Entre los efectos secundarios más frecuentes y visibles está la caída del cabello, pero también se pueden producir otros muchos, como alteraciones de la memoria o dificultad para pensar con claridad y concentrarse.

De hecho, más de la mitad de los supervivientes de cáncer sufren un deterioro cognitivo debido a la quimioterapia. Según la Sociedad Americana de Oncología, “hasta el 75 % de las personas con cáncer experimenta problemas cognitivos durante el tratamiento y el 35 % tiene dificultades que continúan durante meses después de terminarlo”.

Para evitar este tipo de efectos, se están desarrollando nuevos fármacos que solo ataquen a las células cancerosas, lo que se conoce como terapias dirigidas, pero este tipo de tratamientos no son aptos para todos los pacientes, ni para todos los tipos de cáncer, por lo que hay que seguir recurriendo a la quimioterapia.

La materia blanca del cerebro

Por eso sigue habiendo equipo de investigadores que, como en este caso, trabajan para reducir el impacto de los fármacos de uso más general. En esta ocasión, el trabajo de los autores del nuevo estudio se centró en analizar el efecto de la quimioterapia en la materia blanca del cerebro.

En particular, analizaron tres tipos de células: los oligodendrocitos, que forman la capa protectora de las fibras nerviosas; los astrocitos, que ayudan a las neuronas a funcionar adecuadamente; y las microglías, que forman parte del sistema inmune y son las encargadas de destruir a los invasores del cerebro.

En primer lugar, los investigadores analizaron el cerebro de varios niños fallecidos y observaron que había muchos menos oligodendrocitos en los de aquellos que habían sido tratados con quimioterapia.

Para averiguar qué había sucedido, inyectaron metotrexato en ratones y observaron que el proceso normal de autorrenovación de los oligodendrocitos no se producía correctamente, ya que se atascaban en un estado intermedio e inmaduro. Además, también observaron que el metotrexato activó las microglías de forma que empezaron a generar problemas en los astrocitos.

A partir de estos datos, los investigadores trataron de encontrar una solución y recurrieron a un fármaco que, al ser introducido en los ratones, redujo la actividad de las microglías y revirtió muchos de los síntomas cognitivos, así como las anomalías en la maduración de los oligodendrocitos.

En España hay más de un millón y medio de personas que han sobrevivido a un cáncer. No todas sufren este tipo de secuelas, pero el hallazgo publicado hoy supone un avance para tratar de ayudar a reducir los problemas que aún sufren algunas de ellas.

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