Un fármaco, en fase de investigación, desarrollado para tratar una forma rara y hereditaria de ELA redujo los signos moleculares de esta enfermedad paralizante y frenó la neurodegeneración, pero a los seis meses el fármaco no mejoró el control motor ni la fuerza muscular, según los resultados de un ensayo clínico de fase 3 dirigido por investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington en San Luis (Estados Unidos).

No obstante, los científicos han encontrado pruebas de que el uso del fármaco a largo plazo podría ayudar al control muscular y estabilizar la fuerza, un hallazgo que los investigadores han calificado de alentador.

Los participantes en el ensayo son portadores de mutaciones en un gen llamado SOD1 que crea una versión mal plegada de una proteína del mismo nombre, que provoca la ELA, también conocida como enfermedad de Lou Gehrig.

El ensayo ha demostrado que el fármaco, conocido como tofersen, disminuye los niveles de SOD1 y también de la proteína luminosa de los neurofilamentos, un marcador molecular del daño neurológico.

Los investigadores, que han publicado los resultados en ‘The New England Journal of Medicine’, realizaron el ensayo clínico de fase 3 con 108 participantes, de los que 72 recibieron el fármaco y 36 un placebo.

A los seis meses, un total de 95 personas de los dos grupos continuaron en una extensión del estudio, cuya duración total será de cuatro años y medio.

El establecimiento de la prórroga abierta creó dos grupos de participantes: los que habían tomado tofersen desde el principio y los que habían recibido un placebo durante seis meses antes de empezar a tomar tofersen.

Un análisis intermedio a los seis meses de los participantes en ampliación ha revelado una diferencia significativa en la función motora entre los que empezaron a tomar el fármaco antes y después. Tras un año con el fármaco, algunos participantes han mostrado una estabilización de la fuerza y el control muscular, un hallazgo notable para una enfermedad en la que el declive progresivo es inexorable, dijeron los investigadores.

La ampliación de la etiqueta abierta continúa en curso, y los investigadores siguen monitoreando la función motora de los participantes en el estudio.

La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos aceptó en julio la solicitud de nuevo fármaco de Biogen para el tofersen como tratamiento de la ELA relacionada con las mutaciones de SOD1.

“Este es un paso esperanzador hacia la búsqueda de una terapia para la ELA relacionada con SOD1. Vemos evidencias claras de que el fármaco ralentiza el factor iniciador (una mutación de SOD1), así como el proceso de la enfermedad neurodegenerativa.”, asegura el investigador principal Timothy M. Miller, profesor de neurología David Clayson en la Universidad de Washington y codirector del Centro de ELA de la Facultad de Medicina,

Y continúa explicando que no observan “una mejora clínica sustancial a los seis meses, pero la estabilización de la función y la fuerza en plazos más largos sugiere que las personas pueden tardar en curarse del daño ya causado. La mayoría de las personas con ELA experimentan un curso descendente progresivo, por lo que la estabilización de la función durante la extensión de la etiqueta abierta es realmente notable”, añade.

Alrededor del 2% de los casos de ELA están causados por mutaciones en SOD1. Tofersen es un oligonucleótido en antisentido, una molécula basada en el ADN que interfiere en las instrucciones genéticas para construir proteínas. Este fármaco está diseñado para bloquear la fabricación de la proteína SOD1, que es defectuosa en ese 2% de casos de ELA que portan una mutación en el gen del mismo nombre.

¿Cómo se desarrolló el ensayo?

El ensayo de fase 3 se llevó a cabo en 32 sitios en 10 países e incluyó a 108 pacientes con ELA con mutaciones en SOD1.

Se asignó al azar a 72 participantes para que recibieran ocho dosis de tofersen durante un período de 24 semanas, administradas directamente en el líquido que rodea la médula espinal. Las 36 personas restantes recibieron ocho dosis de un placebo.

Todos los participantes se sometieron a evaluaciones en el arranque de la inscripción y a las 28 semanas para medir la función motora en cuatro áreas: tragar y hablar; respiración; las habilidades motoras finas; y motricidad gruesa.

También se tomaron muestras de líquido cefalorraquídeo para que los científicos pudieran registrar los niveles de proteínas asociadas con la ELA.

Cuando el ensayo terminó, 95 de los participantes continuaron en la extensión de etiqueta abierta. Todos los participantes en la extensión recibieron tofersen. Ni los participantes de la extensión ni los investigadores saben quién recibió tofersen o un placebo durante el ensayo.

"Los datos publicados aportan esperanza a la comunidad de la ELA, la coinvestigadora Merit Cudkowicz", afirma la directora del Centro Sean M. Healey & AMG para la ELA en el Hospital General de Massachusetts y añade que, “el fármaco tiene el potencial de mejorar la calidad de vida de las personas que viven con SOD1-ALS al estabilizar la función muscular con el uso a largo plazo, lo cual es un desarrollo extremadamente prometedor”.

Robert Bucelli, profesor de neurología y codirector del Centro de ELA de la Universidad de Washington para el ensayo clínico, atendió a 10 participantes del estudio, y asegura que la mayoría han recuperado y/o mantenido varias de sus actividades de la vida diaria, y que las mediciones de fuerza corroboran que así es.

“Como clínico neuromuscular, el privilegio de presenciar esto de primera mano ha cambiado mi forma de pensar sobre este y otros trastornos neurodegenerativos relacionados y devastadores”, subraya Bucelli.

A pesar de que los resultados de este ensayo sólo se aplican a las personas con ELA causada por mutaciones en SOD1, podrían informar sobre investigaciones que beneficien a personas con otras formas de la enfermedad.

El investigador principal del ensayo incide en que tras el estudio “se muestra una ralentización sustancial de la neurodegeneración en las personas con SOD1-ALS”, lo que valora como “noticias esperanzadoras” para los enfermos con cualquier forma de ELA.