Entre quienes investigan esta línea se encuentra el bioquímico estadounidense Martin L. Pall, profesor emérito de la Washington State University y con una trayectoria científica de más de seis décadas. En conversación con este medio, tras su participación en el X Congreso Internacional de Medicina Ambiental celebrado en Madrid el pasado marzo, expone su propuesta, determinados estímulos ambientales podrían influir en el desarrollo de estas patologías.
Factores que afectan
Según explica, estos factores alterarían el funcionamiento celular al favorecer un aumento del calcio intracelular, un elemento esencial en procesos como la señalización entre células, la inflamación o la actividad del sistema nervioso. Pall subraya que, para entender su planteamiento, conviene partir de la definición de hipersensibilidad electromagnética (HSE), la reacción que algunas personas aseguran experimentar ante la exposición a campos electromagnéticos.
Pall insiste en que la hipersensibilidad electromagnética no se manifiesta igual en todas las personas. La variabilidad, dice, es enorme, y eso complica su comprensión pública. A su juicio, la atención mediática suele centrarse en los casos más extremos, cuando en realidad dice que es más habitual encontrar perfiles con una sensibilidad menor. En cuanto a los síntomas, describe un abanico amplio que incluye alteraciones neurológicas y neuropsiquiátricas, dificultades para dormir, fatiga persistente, problemas de concentración, fallos de memoria, cefaleas, dolor generalizado, cambios en el estado de ánimo e incluso efectos cardíacos como taquicardias o bradicardias.
También menciona posibles repercusiones en sistemas hormonales y en funciones cerebrales relacionadas con procesos neurodegenerativos. Según su planteamiento, el hilo conductor sería un exceso de calcio dentro de las células, cuya regulación es esencial para su funcionamiento. Pall explica que, hasta ahora, lo que se ha observado en estudios experimentales es que los campos electromagnéticos generados por dispositivos electrónicos pueden actuar sobre los sensores de voltaje de los canales iónicos, unas proteínas situadas en la membrana celular que permiten el paso de iones.
Reducir síntomas
Asegura que ciertos fármacos bloqueadores de los canales de calcio pueden reducir o frenar estos efectos, lo que, en su opinión, refuerza la idea de que estos canales serían más sensibles en personas con hipersensibilidad electromagnética. Añade además que existen circuitos neuronales que, según su hipótesis, reaccionan de forma exagerada a los campos electromagnéticos en personas sensibles, pero no en individuos sanos.
En el congreso celebrado en Madrid, Pall defendió también que podría existir un vínculo entre la hipersensibilidad electromagnética, el síndrome de fatiga crónica y la sensibilidad química múltiple. En su modelo, tanto la exposición a campos electromagnéticos como a determinadas sustancias químicas desencadenaría un aumento del calcio intracelular y activaría un "ciclo bioquímico" que se perpetúa en el tiempo, generando síntomas crónicos en distintas zonas del cuerpo, incluido el cerebro. Por ello, recomienda a quienes creen padecer hipersensibilidad electromagnética que intenten identificar y reducir las fuentes de exposición más relevantes en su caso, un trabajo que realizan los especialistas en Medicina Ambiental. Aunque reconoce que no es sencillo, considera que minimizar la exposición puede ayudar a aliviar síntomas mientras se avanza en la investigación.