Los pacientes con esta afección que fueron tratados con la terapia celular tuvieron un riesgo significativamente menor de muerte o de necesitar un trasplante de hígado después de cuatro años, en comparación con aquellos que recibieron atención médica estándar.
Los expertos afirman que este tratamiento ofrece una alternativa potencial a los trasplantes de hígado para quienes padecen una enfermedad hepática en fase terminal, que actualmente es la única opción de tratamiento curativo, pero que está limitada por la disponibilidad de donantes, el coste y la idoneidad solo para un pequeño subconjunto de pacientes.
Con capacidad para regenerarse
El hígado tiene la capacidad única de regenerarse tras sufrir daños. Sin embargo, en pacientes con enfermedad hepática avanzada, la cicatrización severa (conocida como cirrosis) puede dañarlo irreparablemente, provocando insuficiencia hepática.
Este nuevo tratamiento consiste en extraer células inmunitarias de la sangre del paciente y convertirlas en macrófagos maduros, un tipo de glóbulo blanco que "devora" las células infectadas o dañadas, que luego se vuelven a inyectar en el paciente.
Los macrófagos se desplazan al hígado, donde descomponen el tejido cicatricial, reducen la inflamación perjudicial y estimulan el crecimiento de células hepáticas sanas.
Los resultados del ensayo
El tratamiento se probó en el ensayo clínico MATCH, en el que 26 pacientes recibieron la terapia con macrófagos, mientras que 24 recibieron la atención estándar. Tras cuatro años, el 70 por ciento de los pacientes que recibieron la terapia con macrófagos vivían sin necesidad de un trasplante de hígado, en comparación con solo el 40 por ciento de los pacientes que no recibieron el tratamiento.
Se registraron ocho fallecimientos y ningún trasplante de hígado entre los pacientes tratados con macrófagos, en comparación con nueve fallecimientos y cinco trasplantes de hígado entre quienes recibieron el tratamiento estándar. No se reportaron efectos secundarios graves en los pacientes tratados con la terapia celular.
Según el equipo de investigación, el período de seguimiento de cuatro años proporciona información importante sobre los beneficios a largo plazo y la seguridad del tratamiento.
Los hallazgos sugieren que el uso de la terapia con macrófagos es una opción terapéutica prometedora para la enfermedad hepática en etapa terminal y representa un importante avance en la medicina regenerativa, según afirman los expertos.
La terapia con macrófagos fue desarrollada tras más de una década de investigación por el profesor Stuart Forbes de la Universidad de Edimburgo, junto con el Servicio Nacional Escocés de Transfusión de Sangre (SNBTS).
En 2020, el profesor Forbes cofundó la empresa derivada Resolution Therapeutics, con el apoyo de Edinburgh Innovations, el servicio de comercialización de la universidad, para llevar la ciencia pionera del equipo a los pacientes. Actualmente, la empresa está probando una nueva versión de la terapia con macrófagos, conocida como RTX001, en pacientes a través del ensayo clínico EMERALD.