"Inseguro", "avergonzado": Marcel va nombrando las emociones que reconoce en una sucesión de rostros que le muestran en una tableta. Está tumbado de lado en la camilla de un quirófano, y sus respuestas guían en directo al neurocirujano Jesús Martín-Fernández para decidir hasta dónde puede avanzar en la extirpación de su tumor cerebral sin comprometer sus funciones cognitivas. EFE ha presenciado en el Hospital Ruber Internacional esta intervención, en la que el paciente permanece consciente y sin dolor durante una parte de la operación —una hora y media— para colaborar con el equipo médico.

Martín-Fernández, autor de esta técnica de mapeo cognitivo en tres pasos, resume que las palabras y reacciones del paciente marcan el límite de lo que el equipo puede hacer durante la cirugía.

Un cerebro que no siente dolor

El momento más sorprendente de la intervención llega cuando el neurocirujano accede al cerebro: el paciente despierta y comienza a colaborar porque, aunque resulte difícil de creer, no siente dolor. Antes de llegar a esa fase, el anestesista Raúl Bisshopp ha insensibilizado las estructuras que hay que atravesar para acceder al cerebro, un órgano que carece de receptores del dolor.

Ya despierto, Marcel empieza a hablar, mueve el brazo derecho de arriba a abajo —tal y como había ensayado antes con el equipo— y cuenta en voz alta hasta diez, una y otra vez, para confirmar que sigue consciente y que sus funciones permanecen intactas. En ese momento deja de temblar y parece incluso haber olvidado la petición que hizo justo antes de entrar en el quirófano: que no le preguntaran ni por su mujer ni por sus hijos.

El test de las emociones y los puntos críticos del cerebro

Mientras sigue moviendo el brazo, Marcel comienza a participar en un test de reconocimiento de emociones basado en inteligencia artificial y desarrollado por el propio Martín-Fernández, bautizado como 'e-Motions'. Al mismo tiempo, el neurocirujano estimula distintos puntos del tejido cerebral con una corriente eléctrica de baja intensidad para trazar un mapa de sus conexiones.

Marcel dibuja una línea en la tableta que sostiene la neuropsicóloga Natalia Navarro y va reconociendo emociones en rostros, primero masculinos y después femeninos. En un momento del proceso rompe a llorar, y el cirujano le pregunta si puede continuar; tras una breve pausa, el paciente recupera la calma y retoma el movimiento del brazo.

Martín-Fernández explica que, al estimular determinados puntos, se generaban episodios de llanto, lo que permitía al equipo identificar zonas clave en la regulación emocional del paciente. Estas pruebas se repiten a lo largo de toda la operación: si al estimular un punto concreto el paciente se detiene o su respuesta no es la esperada, el cirujano sabe que ha llegado a un límite que no debe traspasar. El último paso de la técnica consiste precisamente en localizar esos límites profundos, los puntos en los que debe detenerse la extirpación del tumor para preservar las conexiones esenciales del cerebro.

Un referente mundial que también compone música

Con solo 33 años, Jesús Martín-Fernández, neurocirujano y neurocientífico cognitivo, se ha convertido en un referente mundial en la cirugía de tumores cerebrales con el paciente despierto. Preside la World Society of Awake Brain Mapping y dirige la Unidad de Neurocirugía Despierta Oncológica Cognitiva del Hospital Universitario Nuestra Señora de La Candelaria, en Tenerife. Desde hace tres años y medio recorre distintos hospitales, dentro y fuera de España, junto al mismo equipo, realizando cientos de intervenciones de este tipo.]]

Fuera del quirófano, Martín-Fernández también compone música para orquestas sinfónicas y bandas sonoras de cine, como la de la película 'La silla', junto a Tomás Barrero. La música le acompaña incluso antes de operar: durante un tiempo escuchaba una canción de su amigo Jorge Drexler que le hacía sentir en casa cuando estaba de viaje. En la intervención a Marcel, realizada el pasado viernes, la primera canción que sonó fue la versión de Willie Colón de 'Oh, qué será, qué será'.

Horas después de la operación, el propio Martín-Fernández confirmó a EFE que la intervención se había desarrollado según lo previsto y que Marcel evolucionaba favorablemente. El paciente recibió el alta este lunes.