Esther Ráez

Ilustraciones: Cristina Barba

Editorial: Kairat

Año de publicación original: 2026

Morir joven por culpa de una leucemia es una puta mierda. Cuando uno lee por ahí que el cuerpo humano es una máquina perfecta, me acuerdo de gente como Pablo Ráez y todos mis seres queridos que han tenido que pasear por el abismo del cáncer y me dan ganas de abofetear con una silla plegable a quien suelta tamaña gilipollez. Una máquina perfecta no se estropea con 20 años en el cuerpo de una persona deportista.

'Sofía y el misterio del cielo' está escrito por Esther, hermana de Pablo, para explicarle a su hija qué es eso de morir

Si ya a un adulto le puede resultar difícil aceptar una muerte como esta, no me puedo imaginar lo difícil que puede ser para un niño y menos aún si ese niño es una hija, una hermana o una sobrina, como es el caso de Sofía, la sobrina de Pablo Ráez. Ella es el motor de Sofía y el misterio del cielo, un cuento escrito por su madre Esther, hermana de Pablo, para tratar de explicarle qué es eso de morir y qué significa "para siempre".

Pero Esther Ráez es algo más que la hermana de... Experta en comunicación, estudió Pedagogía de la Enseñanza y se ha especializado en trabajar con las palabras como herramienta de transformación.

Siempre fuerte

Pocas personas generan consenso ahora que el hate gratuito desde las redes sociales se ha convertido en el signo de los tiempos. Pablo Ráez consiguió unir a todo el país en torno a su lucha contra la leucemia. Y lo hizo como se hacen las cosas bien hechas: desde la ilusión. Aunque nos hagan creer lo contrario, cuando nos unimos para hacer el bien somos mucho mejores que cuando nos juntamos para destruir.

En Marbella, la localidad natal de Pablo Ráez, las donaciones de médula ósea aumentaron un 1300%

Pablo Ráez fue el protagonista a su pesar de un movimiento que hoy sigue vivo. Su activismo en redes sociales por visibilizar su enfermedad y su llamamiento a ayudar consiguió aumentar las donaciones de médula ósea por mil en toda España. En Marbella, su localidad natal, las donaciones aumentaron un 1300%.

Si uno busca su nombre en internet no encontrará una foto en la que no sonría. Ni en en los peores momentos de la leucemia dejó de mostrarse optimista. Su gesto flexionando el bíceps junto a su frase "siempre fuerte" se convirtió en un eslogan tan poderoso que hoy decora paredes por todo el país. El anuncio de su muerte el 25 de febrero de 2017 se sintió y se lloró como la de un ser querido, pero no fuimos nosotros quienes perdimos a un ser querido.

Para siempre es demasiado tiempo

Esther Ráez perdió a su hermano pequeño. Su hija, Sofía, ha crecido viviendo la pérdida de un tío al que ni siquiera conoció. No es fácil. Sé que a mi jefe no le gusta que hable de mis temas personales en estos artículos, pero esta vez está justificado. Cuando mi sobrina nació, ya había perdido a tres abuelos que seguían muy presentes en las fotos del salón y en las conversaciones familiares.

Convivir con estas tres ausencias fue un problema para ella durante mucho tiempo. Echaba de menos a tres personas que no conocía y de las que, sin embargo, conocía casi todo. Imagina ahora que ese familiar tuyo tiene un parque a su nombre, murales con su cara y el cariño de todo un país.

Decir que alguien se ha ido al cielo sirve los primeros años, pero el niño pronto necesitará respuestas más complejas

Cuenta Esther Ráez al comienzo del cuento que este libro nace de la necesidad de explicar a Sofía la muerte de su tito y adaptar esa información a medida que iba creciendo. Decir que alguien se ha ido al cielo puede servirnos los primeros años, pero a medida que un niño crece necesitará respuestas más complejas. Gestionar los conceptos de "para siempre" o de "nunca más" es muy complicado incluso para un adulto.

Y de esa necesidad nace Sofía y el misterio del cielo, un tierno cuento que desde lo particular busca ayudar a todo aquel adulto que necesite explicar la muerte a un niño. Quizá demasiado extenso para ser un cuento destinado al público infantil, pero esta una pega menor, ínfima, sin duda, en un libro que está elaborado con tanto corazón. No hay morbo en él, solo cariño y respeto por el que parece que fue un grandísimo tipo al que nos hubiera gustado conocer de otra forma.

Mención especial merecen las ilustraciones de Cristina Barba, que adapta aquí su estilo (algo más oscuro) al relato y al público para contribuir al tono exacto que requiere este libro. Un gran reto, teniendo en cuenta el tema del que estamos hablando.

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