
Míriam Bonastre Tur
Traducción: Víctor Ruiz Aldana
Editorial: Match Stories
Año de publicación original: 2026
Hay un momento en el primer capítulo de Marionetta que parece un déjà vu. Sobre todo si has seguido la trayectoria de Míriam Bonastre Tur. Julia y Kamille persiguen un autobús. Es la misma escena con la que arranca Hooky, su obra anterior. Pero no nos llevemos a equívoco. No es un plagio ni una pereza creativa: es una declaración de intenciones.
La misma escena que abre 'Hooky' abre 'Marionetta'. Es una declaración de intenciones
Es la autora diciéndote, en silencio y a través del dibujo, que este universo comparte ADN con el anterior pero que lo que está a punto de ocurrir va a ser diferente. Más oscuro. Más adulto. Más difícil de olvidar.
Bienvenidos al circo.
La chica que conquistó el New York Times
Bonastre Tur nació en 1994 en Pineda de Mar, un pueblo costero de la provincia de Barcelona. Estudió ilustración en la Escola Joso de Barcelona, que lleva décadas siendo cantera del cómic español, y cuando todavía estaba terminando sus estudios ya había empezado a dibujar Hooky, su primera historia larga.
La publicó semana a semana en Webtoon —la plataforma digital más popular del mundo para leer y publicar cómics para dispositivos móviles que se leen de arriba abajo, usando el scroll vertical— durante más de cuatro años. Cuando llegó a papel, se colocó en el número uno del New York Times.
'Marionetta' nació también en Webtoon, en 2022, y acumula más de un millón de lectores en la plataforma
Hay que detenerse un momento y entender lo que significa todo esto. Hablamos de una autora española, nacida en un pueblo pequeño de la costa catalana que ha conseguido lo que muy pocos escritores en castellano han logrado jamás. Y lo ha hecho dibujando cómics para adolescentes en internet.
Marionetta nació también en Webtoon, en 2022, y acumula más de un millón de lectores en la plataforma. Ahora llega a papel en España de la mano de Match Stories, y lo hace con contenido exclusivo que no existe en la versión digital: ilustraciones inéditas y el primer capítulo de una historia original que los fans no pueden leer en ningún otro sitio.
El circo de los muertos
Julia Lazarrett quiere una vida ordinaria y predecible. Lo que consigue es exactamente lo contrario. Su amiga Kamille la convence de visitar un circo ambulante que acaba de llegar a su pueblo. Kamille desaparece. Julia sale en su búsqueda, sufre un accidente y se despierta entre los artistas del circo, donde una chica de pelo rosa con la cabeza en la mano le da la bienvenida con una sonrisa y le explica, con mucha naturalidad, que todos los que trabajan allí están muertos.
Lo que en nuestra sociedad funciona de forma invisible aquí está grabado en piedra
Kamille y Julia son dos amigas a punto de entrar en la vida adulta. Esperan divertirse antes de que Kamille cumpla 22 años y tenga que elegir marido, como manda la ley en Kalgratt. Ese detalle, aparentemente menor, es crucial. Marionetta no transcurre en el mundo real sino en uno alternativo donde las leyes que oprimen a las mujeres son explícitas, escritas, inapelables. Lo que en nuestra sociedad funciona de forma invisible, aquí está grabado en piedra.
Dickens y Miyazaki en el mismo circo
El territorio que explora Marionetta tiene referentes muy concretos. El circo como espacio de lo extraño y lo oscuro conecta con la tradición del dark fantasy anglosajón. También se inspira en 'El viaje de Chihiro' de Hayao Miyazaki, donde una niña queda atrapada en un mundo sobrenatural que tiene sus propias reglas y sus propios peligros.
Pero hay también algo muy dickensiano en la manera en que la autora construye su mundo: esa sociedad donde las reglas son injustas y los personajes tienen que encontrar la manera de sobrevivir dentro de ellas sin perder lo que los hace humanos. Y algo del Paco Roca más intimista en la capacidad para mezclar humor, ternura y oscuridad dentro de la misma página sin que chirríe.
Sus personajes comunican con los ojos, con la postura y también con los silencios entre viñeta y viñeta. Es muy manga
Miriam Bonastre Tur explora la discriminación, el deseo y la resistencia a romper con la tradición mientras construye un mundo rico en matices y lleno de personajes cautivadores. Esa combinación, que en manos menos duchas podía acabar descarrilando, en Marionetta funciona porque su dibujo tiene una claridad expresiva que lo absorbe todo. Sus personajes comunican con los ojos, con la postura, con los silencios entre viñeta y viñeta. Es muy manga. Precisamente los ojos, aquí, lo son todo.
El primer tomo deja muchas preguntas abiertas. Es el precio de una historia que tiene mucho mundo por explorar y muchos secretos que ir desvelando. Pero lo que queda después de cerrar este cómic es algo más duradero que la intriga: la sensación de haber entrado en un lugar que tiene sus propias reglas, sus propios fantasmas y su propia lógica. Y, también, las ganas de volver.
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