Laura Fernández

Editorial: Random House

Fecha de publicación: 2026

Antes de empezar a leer esta reseña, quizá deberías elegir tu nombre. No el tuyo exactamente, sino un nombre secreto, apropiado para alguien que está a punto de convertirse en espía de cartas y visitante de una diminuta casa encantada. Laura Fernández propone precisamente eso desde las primeras páginas de Diminuta casa encantada,

Laura Fernández da el salto a la literatura infantil con una historia de aventuras para pequeños lectores a partir de 10 años

La autora de La señora Potter no es exactamente Santa Claus o Damas, caballeros y planetas da el salto a la literatura infantil con una historia de aventuras para pequeños lectores a partir de 10 años. Una historia llena de saltos en el tiempo, juegos y detalles que nos introducen dentro de la historia desde el primer momento y para el que necesitaremos nuestro propio (NOMBRE DE ESPÍA).

Lo que pasa fuera de la casa

Si decides abrir esta puerta amarilla que es la portada del libro, te encontrarás con Bill, El niño Bill. Y tendrás que hacerte su amigo, porque vas a jugar un papel importante en su vida durante las páginas que lo acompañes. Por ahora te contaremos un poco sobre él para que vayas preparado: viaja acompañado de un dinosaurio de peluche, su madre es una famosísima paleontóloga y es propietario de una diminuta casa encantada.

Bill tiene miedo de que los niños a los que va a conocer en su nuevo colegio no quieran ser sus amigos

Pero hay algo que le preocupa, tiene que mudarse. Esto significa que tendrá que ir a un colegio lleno de nuevos compañeros. Bill no consigue deshacerse de la idea de que no va a encajar, y tiene miedo de que los niños a los que va a conocer no quieran ser sus amigos.

Dentro de la casa

En la pequeña casa de la que Bill es propietario, viven unos seres que son igual de altos que dos dados puestos uno encima del otro. Ellos son los miltons. Una familia con su propio universo en miniatura. Entre esas paredes conviven con sus propias normas y su forma de entender la vida, en una realidad híbrida, entre el mundo de fuera y de dentro. Pero volvamos atrás un momento.

En la casa encantada, además de los miltons, hay otro habitante que no siempre se deja ver

Te preguntarás por qué esta casa está encantada. Y la respuesta es que, además de los miltons, hay otro habitante que no siempre se deja ver. En uno de sus rincones vive un pequeño fantasma, Colper Tom, y lo único que quiere es salir de esa diminuta casa encantada en la que le ha tocado vivir.

Quiere encontrar otra. Porque sí, hay más niños propietarios de diminutas casas encantadas. Colper Tom está convencido de que, en algún lugar ahí fuera, hay una perfecta esperándole.

Leer también es jugar

Laura Fernández confía en la curiosidad y la inteligencia de quien lee este laberinto de historias en el que el orden de los capítulos lo marca el propio lector. Fernández se esfuerza a lo largo de todo el libro en invitar a sus lectores a participar en él, incluso dibujando, nosotros mismos, los elementos que faltan en el relato.

Laura Fernández confía en la curiosidad y la inteligencia de quien lee este laberinto de historias

Los valientes que se atrevan a entrar en este mundo se darán cuenta de que no están solos y de que basta con abrir un libro, ya sea este o cualquier otro, para encontrarse con unos pequeños seres que les están esperando con cientos de aventuras. Así que sí tú (NOMBRE DE ESPÍA) quieres formar parte de este universo, te invitamos a abrir la puerta amarilla.

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