Lucía Galán Bertrand

Editorial: TimunMas

Año de publicación original: 2026

Muchas madres y padres conocemos ya a Lola y Toni. Los pequeños protagonistas de los cuentos de Lucía Galán Bertrand, conocida por muchos desde hace décadas como Lucía, mi pediatra. Ellos han recorrido a nuestro lado todo un año, con los Cuentos de verano de Lucía, mi pediatra, así como los de otoño, invierno y primavera.

Dibujados siempre por la dulce y divertida mano de Núria Aparicio, sus grandes ojos, su gesto de constante sorpresa y su cercanía convierten a estos personajes en miembros de nuestra propia familia.

Con el tiempo, Lola ha sido capaz de entender muchas cosas, pero aún hay conceptos que se le escapan

Toni es el mayor. Tiene una enorme colección de jirafas de juguete, le encanta mirar libros sobre anatomía o curiosidades medicinales y no descansa hasta memorizar todos los datos. Tiene un trastorno del espectro autista y los ruidos fuertes y el contacto físico le ponen nervioso.

Lola es la pequeña. Es divertida, cariñosa, amable y muy curiosa. Todo lo quiere saber y sus padres y su doctora le han resuelto un montón de dudas. Por qué se constipa, qué son los piojos, cómo funcionan las vacunas... Con el tiempo ha sido capaz de entender muchas cosas, pero todavía hay algunos conceptos que se le escapan.

Cómo actuar ante el bullying

Como por ejemplo que, en el cole, Leo se divierta metiéndose con ella, en concreto con sus gafas rojas. O que agobie a su hermano Toni a propósito. O que menosprecie a su amiga Alba, que tiene Síndrome de Down. A Lola le cuesta comprender por qué un niño disfruta siendo cruel con los demás.

Juntos deciden crear la Tribu del Respeto, una pandilla de amigos pendientes los unos de los otros

Por eso, cuando un amigo le propone ir a hablar con la profesora para contarle lo que está haciendo Leo en el patio, Lola le dice que sí. Juntos deciden crear la Tribu del Respeto, una pandilla de amigos pendientes los unos de los otros. Atentos a quien pueda necesitar ayuda o se sienta simplemente solo o desplazado en el colegio.

Así, no solo consiguen librarse del acoso de Leo, sino que terminan comprendiendo al mismísimo acosador, que, ante las muestras de cariño de sus compañeros, se abre y reconoce no estar pasándolo bien en casa.

Gracias por el apoyo, Lucía

Lucía Galán Bertrand utiliza una vez más el lenguaje infantil de los cuentos para aportar valiosas lecciones y herramientas útiles no solo a los más pequeños, sino también a los mayores que nos sentamos a leer con nuestros hijos.

Así, en las pocas páginas que tiene La Tribu del Respeto aporta tres enfoques útiles: el primero para quienes sufren el bullying, a quienes les ratifica en su individualidad. No hay nada más maravilloso que ser diferente a los demás. El segundo, para quienes presencian esos casos de acoso, explicándoles que denunciarlo no es chivarse, sino ayudar.

El cuento termina con una serie de ideas que se plantean para reflexionar en familia

Pero además ha querido ir más allá en este cuento, porque aquí no hay malos. Por eso ofrece también herramientas a quienes ejercen ese bullying en patios y pasillos de escuelas, para que sepan entenderse y entender que hay alternativas, que pueden no ejercer ese acoso si entienden qué les está llevando a ello.

El resultado es un cuento útil y ameno, como todos los que ha escrito Lucía Galán Bertrand, enfocado en tratar de ayudar a solucionar problemas de salud pública y mental relacionados siempre con los niños. Por ello, como suele ser habitual también en sus libros, el cuento termina con una serie de ideas que se plantean para reflexionar en familia. Para ayudar a los más pequeños a desarrollarse de manera sana y feliz.

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