A finales de los años 40, Europa se sacudía el polvo de una guerra. Polvo y poco más era el campo español, sumido en una de las peores sequías de su historia. Y sobre esas tierras yermas y arrasadas por las bombas cada uno sobrevivió y prosperó como pudo.
Inspirada en hechos reales
Es en esa época, entre Navarra, la tierra de su padre y la suya propia, y Biarritz, refugio de la burguesía europea durante la postguerra, donde la periodista Helena Resano ambienta Las rutas del silencio, su debut en la novela, que la ha ayudado a reencontrarse con su padre "que se había muerto y ha vuelto muchas veces a mis sueños durante todo este proceso", recuerda.
"La novela habla de cómo tienes que tirar adelante con la pérdida"
Este es el relato de una mujer en busca de su futuro en una época en la que si ya fue duro vivir, la posguerra española, aún lo fue más para aquellos que vivían del campo debido a la sequía. "La novela habla de cómo tienes que soltar y tirar adelante con toda la pérdida y el dolor que eso supone", asegura Resano, "para encontrar algo mejor".

Una historia que llegó a Resano por casualidad. Un seguidor francés de la periodista en Instagram, se puso a indagar en sus raíces, llegó a contactar con ella y, los dos, descubrieron que compartían más que un apellido: Resano. Un antepasado de este hombre emigró desde Navarra a Biarritz a finales del siglo XIX y allí acabó fundando una compañía de transportes, Transports Resano, todavía hoy en funcionamiento.
La periodista había visto numerosas veces por las carreteras del país estos camiones y, en su interior más profundo, siempre sospechó que estaba vinculada a su familia. Y, en efecto, vinculada está porque los dos son parientes lejanos.
Pecar de "novata"
Lectora voraz y —reconoce— algo inconsciente, es la primera vez que Helena Resano se pone al otro lado de una novela y firma como autora. Confiesa que aunque ha cometido muchos "errores de novata", ha disfrutado mucho de la escritura y del proceso que está siendo promocionar la novela, aunque todavía no sepa cuánto puede y cuánto no puede contar.
"Borrar lo que te ha costado escribir es para llorar"
Lo más duro, asegura, es "dar al delete y decir adiós a partes que has escrito, incluso a capítulos enteros que te han llevado dos días escribirlos". Así que mejor decir "hola", donde va a parar, a Las rutas del silencio, que ya pueden encontrar en librerías.
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