Viajar en avión es la forma más rápida de llegar a tu destino. Sin embargo, en este medio de transporte es muy fácil que se transmitan y propaguen múltiples enfermedades infecciosas. Esto es porque son muchas las personas que vuelan a diario y al hacerlo, comparten el mismo aire y espacio durante muchas horas (en el caso de los viajes largos).

Según un estudio realizado por la Universidad Estatal de Arizona, los pasajeros que viajen en primera clase tienen más probabilidades de que su salud empeore durante un vuelo. Al entrar los primeros en el avión, permanecen más tiempo dentro de la aeronave que el resto de pasajeros, lo que aumenta el riesgo de contagiarse de virus que esté presentes en el ambiente.

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Por este motivo, las Universidades Estatales de Arizona y de Florida, así como de la Aeronáutica Embry-Ride, han realizado una investigación para averiguar la forma de minimizar las posibilidades de contraer una infección durante un vuelo. El estudio ha sido publicado en la revista Physical Review E y en ella se concluye que las posibilidades de caer enfermo varían dependiendo del tamaño de la aeronave en cuestión y el método de embarque utilizado.

Para realizar el estudio, los investigadores analizaron los métodos de embarque utilizados con un hipotético brote de ébola. Si hoy en día ocurriese una situación similar, el método de embarque utilizado sería dividir a las personas en tres grupos diferentes: primera clase, zona media y zona trasera.

A su vez, el estudio también expone que hay un riesgo del 67% de que, aproximadamente, haya 20 pasajeros infectados al mes. Esto se debe a que en el método de embarque actual los pasajeros deben hacer una única cola para entrar en el avión. Asimismo, los expertos aclaran que dos colas diferentes en las que los pasajeros entrasen de forma aleatoria reduciría al 40% la posibilidad de que 20 personas se infectaran al mes durante un vuelo.