Menos del 10 % de todas las especies de mamíferos viven en relaciones de pareja, pero estas son difíciles de definir. ¿Los animales solo comparten un territorio o es una relación a largo plazo basada en el contacto mutuo? Y si es así, ¿cómo se mantiene esta relación?

Para resolver esta cuestión, un equipo de científicos del Centro Alemán de Primates (DPZ, por sus siglas en alemán) en el Instituto Leibniz para la Investigación de Primates se ha centrado en individuos de titís cobrizos (Plecturocebus cupreus) acostumbrados a la presencia humana cerca de la estación de investigación del DPZ en la Amazonía peruana.

Los investigadores estudiaron un total de siete grupos de estos pequeños primates, que se caracterizan por su llamativo pelaje rojizo y por ser monógamos. Esta especie es conocida porque las parejas permanecen juntas durante muchos años.

Los resultados, publicados en la revista Royal Society Open Science, apoyan la conocida como hipótesis de los servicios masculinos, en la que los padres desempeñan una función útil al ocuparse de sus crías y a la vez defender el territorio contra los intrusos, mientras que las madres se encargan de gestionar y mantener la relación de pareja y de buscar más a menudo la cercanía de su compañero.

“Las hembras, especialmente después de dar a luz, están cada vez más preocupadas por mantener la relación, es decir, por buscar activamente la proximidad de su pareja y arreglarse el pelaje”, dice Sofya Dolotovskaya, estudiante de doctorado en el Centro Alemán de Primates y primera autora del estudio.

Tití cobrizo

Un ejemplar de tití cobrizo en la Amazonía. / Caroline Elisabeth Haas

Beneficios para ambos sexos

Este comportamiento intrigó a los científicos, que quisieron descubrir qué ventajas aportaba esta conducta a la vida de pareja tanto para machos como para hembras y cuál era la contribución de cada uno a la relación.

Al observarles durante dos periodos de siete meses en Perú, los expertos constataron que las crías son cargadas casi exclusivamente por los machos y solo pasan a manos de las hembras para ser amamantadas. Además, los padres juegan con sus hijos y comparten comida con mayor frecuencia con ellos que las madres.

Así llegaron a la conclusión de que las madres de titís cobrizos mantienen la relación de pareja y los machos ofrecen servicios y se involucran cada vez más en conflictos con intrusos.

“Nuestros resultados respaldan la hipótesis de que el compromiso de los padres para cuidar a sus crías es un factor importante para mantener las relaciones de pareja”, concluye Eckhard W. Heymann, jefe de la estación de investigación del DPZ en Perú.

En la actualidad, los investigadores están examinando si estas relaciones de pareja van acompañadas de un comportamiento de apareamiento exclusivamente monógamo.

Referencia bibliográfica:

Dolotovskaya S, Walker S, Heymann, EW (2020). “What makes a pair bond in a Neotropical primate: female and male contributions”. R. Soc. open sci. 7: 191489. http://dx.doi.org/10.1098/rsos.191489