Cuando llegaron los primeros relojes inteligentes (los de verdad) allá por el año 2013, muchos vieron todo un mundo de posibilidades relacionadas con sacar fotos, multimedia y otras aplicaciones que ya se encargaba de hacerlas nuestros smartphones. Así que su consolidación no llegó hasta que sus funciones empezaron a monitorizar nuestra salud, o a permitirnos llevar un control de nuestra actividad física.

A partir de entonces tenemos smartwatch que son capaces de medirnos el ritmo cardíaco, si nos caemos bruscamente (para llamar a emergencias solos) e incluso hacernos un electrocardiograma en apenas 30 segundos. Es más, en el caso de los futuros Apple Watch Series 6 que tendrían que llegar a finales de este año, ya se da por descontado que instalarán sensores capaces de medir los niveles de oxígeno en sangre. Pues bien, desde la Universidad de Standford se han preguntado si, además de todas esas aplicaciones, estos dispositivos podrían ser un sistema de alerta temprana para detectar nuevos casos de coronavirus. ¿Y cuál creéis que ha sido la conclusión?

De momento es solo una investigación

El estudio que han publicado los compañeros de 9to5Mac se fija expresamente en los Apple Watch de los de Cupertino. El dispositivo que, seguramente, más se ha significado por enfocar su uso hacia la salud y que ha centrado una buena parte de estos estudios. Desde el propio Laboratorio de innovación sanitaria de la Universidad de Standford han emitido un comunicado en el que afirman que "estamos tratando de establecer si los datos recopilados de los dispositivos portátiles se pueden utilizar para predecir la aparición de una enfermedad infecciosa como COVID-19 antes de que comiencen los síntomas".

En amarillo, el COVID-19 | National Institute of Allergy and Infectious Diseases (NIAID)

Para intentar llegar a esas conclusiones recolectan "datos como la frecuencia cardíaca, la temperatura de la piel, la saturación de oxígeno en la sangre, etc.". Toda esa información la obtienen de dispositivos que cuentan con funciones de rastreo de la actividad física como los ya mencionados Apple Watch, Fitbit etc. Y decir que para todos aquellos que quieran participar, pueden hacerlo a través de la página que tienen habilitada desde el centro de investigación.

Todos esos participantes tienen que realizar tres tareas para acceder de forma definitiva a la investigación: la primera de ella es que no deben quitarse el reloj, o la pulsera de actividad, ni por el día ni por la noche (suponemos que durante una jornada porque si no, la batería puede acabarse); la segunda es descargar una app con una encuesta que deberán completar todos los días; y la tercera y última es aceptar el acceso a datos personales como el nombre, tipo de dispositivo, etc. por parte de los miembros de la investigación, además de comprometerse a compartir la información de salud generada a través del reloj o la pulsera. La duración del estudio no penséis que es de unos pocos días y se podría alargar hasta los 24 meses.

Desde luego, si tras ese tiempo se consigue desarrollar un método de prevención temprana para el coronavirus, el trabajo habrá merecido la pena. Y sobre todo, llevar uno de estos dispositivos en la muñeca. ¿No?