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SER COMO ROMAY TIENE SUS COSAS BUENAS Y MALAS

Ventajas e inconvenientes de ser altos

Mayor percepción de poder y salud, mayor resistencia cardíaca, sueldos acordes a la estatura o más posibilidad de parto múltiple son algunos de los rasgos que acompañan a los altos. Pero no todo es bueno: también viven menos y tienen más posibilidades de padecer cáncer.

Saad Kaiche mide 2,30 y busca empleo

EFE Saad Kaiche mide 2,30 y busca empleo

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La estatura no solo es un dato a tener en cuanta a la hora de plantearte el acceso a profesiones como bombero, policía o modelo, o si piensas en unirte a las Fuerzas Armadas, profesiones que requieren una talla mínima. La ciencia ha demostrado que ser alto o bajo tiene más implicaciones en nuestras vidas de lo que parece a simple vista.

Sin ir más lejos, las estadísticas revelan que los hombres altos tienen sueldos proporcionados a su estatura ¿El motivo? Sencillamente se les percibe como más inteligentes y poderosos, según concluía un estudio de la Universidad de Australia. A principios de la década, cada cinco centímetros de aumento en la estatura suponía unos ingresos 950 dólares más elevados. Curiosamente, en la Universidad de Washington demostraron hace poco que es tal la relación que inconscientemente establecemos entre el poder y la altura que las personas poderosas se perciben a sí mismas más altas de lo que realmente son. Y al elegir entre dos candidatos a líder nacional, el 64% de los individuos elige al dirigente con mayor estatura sin conocer otros rasgos.

Las personas cuya estatura supera los 162 centímetros, en el caso de los hombres, y los 151 centímetros si hablamos de mujeres, se sienten más sanas, de acuerdo con un estudio llevado a cabo en el Reino Unido del que se hacia eco Clinical Endocrinology. Además, en la Universidad de Bonn también demostraron que los individuos altos se sienten más preparados para asumir riesgos, y lo cierto es que en lo que respecta a su corazón tienen motivos para sentirse bien: tras analizar datos de tres millones de sujetos, un equipo de forenses finlandeses de la Universidad de Tampere concluyó que los individuos más altos (por encima de 1,74 metros) tienen 1,5 veces menos probabilidades de padecer patologías cardíacas que aquellos cuya talla está por debajo de 1,60 metros.

Otro dato curioso a tener en cuenta es que las mujeres altas son más propensas a dar a luz gemelos o trillizos, según demostraron obstetras neoyorquinos en un estudio en el que compararon al altura de las féminas estadounidenses con la probabilidad de parto múltiple. La explicación la hallaron en una proteína, el factor de crecimiento insulínico (IGF), que se secreta en el hígado en respuesta a la hormona del crecimiento, y que entre otras cosas contribuye a que los embriones sobrevivan en estadios tempranos del desarrollo. Simultáneamente, la IGF estimula a las células de los huesos para que crezcan.

En lo que no salen tan bien parados los larguiruchos del planeta es en lo que respecta al cáncer. Un estudio publicado en Cancer Epidemiology, Biomarkers & Prevention relacionó la estatura elevada con mayor predisposición a sufrir cánceres de mama, colon, endometrio, riñón, ovario, recto, y de la tiroides, así como con el mieloma múltiple y melanoma. La altura también incrementa el riesgo de desarrollar tromboembolismos en las venas de las piernas y en los pulmones, tal y como publicaba la revista Arteriosclerosis, Thrombosis and Vascular Biology: Journal of the American Heart Association.

Y a esto se suma que, según un estudio hawaiano publicado la pasada primavera en la revista PLoS ONE, los sujetos bajitos son más longevos que los altos porque tienen más probabilidad de tener en su genoma un gen que alarga la vida, el FOXO3. Concretamente, según el estudio los individuos más predispuestos a llegar a viejos son aquellos que miden menos de 157 centímetros de estatura.

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