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ES EL SEGUNDO PRIMATE MÁS PEQUEÑO DEL MUNDO

El tarsero filipino, el primate del mal de ojo

Este pequeño primate que recuerda un poco a Yoda, es uno de los más antiguos del mundo y posee muchas peculiaridades, además de sus enormes ojos. Por ejemplo, se suicida.

El tarsero filipino, el primate de ojos inmensos

verzo en Flickr bajo licencia CC El tarsero filipino, el primate de ojos inmensos

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Seguramente os hayáis sentido un poco observados antes de empezar a leer. Es lógico, pues esa mirada fija es la del mamífero con los ojos más grandes del reino animal, en proporción con su cuerpo. Con ellos consigue una expresividad que provoca que cada imagen suya la encontremos diferente a la anterior.

Este animal ('tarsius syrichta') existe desde hace 45 millones de años, cuando los dinosaurios aún habitaban el planeta. Vive en varias provincias de Filipinas, las selvas de Sumatra, las islas Célebes y las Indias Orientales y pertenece al grupo de los prosimios, una suborden de los primates.

Hasta aquí las presentaciones. Espero que no seáis un poco supersticiosos, aunque eso le ha salvado de la extinción en muchas ocasiones porque los indígenas pensaban que su mirada traía mala suerte. Aún así ha sobrevivido al tráfico ilegal y a la tala de su hábitat natural.

Os preguntaréis qué tiene de particular este pariente lejano de los monos. Lo primero es su tamaño: mide 13 centímetros, la cola con la que se balancea es dos veces más grande que su cuerpo y pesa sólo 130 gramos.

Esto le convierte en el segundo primate más pequeño del mundo, después del lemur pigmeo de Madagascar. Y es que el tarsero tiene uno de los crecimiento fetales más lentos entre los mamíferos, naciendo después de seis meses de gestación con tan solo 23 gramos de peso.

El fracaso del intento de convertirlo en mascota es el triunfo de su supervivencia. Detrás de su plácida cara se esconde un carácter muy asustadizo, ya que los tarseros se llegan a suicidar si viven una situación de estrés o está en cautiverio. Lo hacen golpeándose el cráneo contra los barrotes o ahogándose en un cuenco de agua, como una estrella del rock atormentada. Y es que entre barrotes este animal muere joven: su esperanza de vida se reduce a la mitad, de 24 a 12 años.

Sus ojos recuerdan a los de los búhos y son dos veces el tamaño de su cráneo, pero esto no les hace tener visión de 180º ya que son totalmente inmóviles al estar fijados dentro de su cráneo. Pero lo bueno es que pueden girar completamente la cabeza muy rápidamente, tanto como la niña de 'El exorcista', lo que le viene muy bien para saltar hacia atrás y para cazar insectos.

Ultrasonidos para cazar

El “lenguaje secreto” de los tarseros

El tarsero, que recibe este nombre por la forma de sus extremidades, es un animal nervioso, solitario, tímido y de hábitos fundamentalmente nocturnos. Este gran saltarín caza insectos de noche y su dieta le convierte en el único primate exclusivamente carnívoro del mundo. En este buenísimo vídeo lo podéis ver en acción.

Pero hay más aspectos interesantes de estos pequeñajos, como por ejemplo su forma de comunicación mediante ultrasonidos. Los científicos observaron que solían quedarse quietos, con esos inmensos ojos casi fuera de sus órbitas y sus orejas que recuerdan a las de un murciélago. Y, de repente, abrían la boca, sin que se percibía ningún sonido. Luego seguían impasibles, como si nada hubiera sucedido.

En un estudio publicado en 'Science' descubrieron que realmente estaban emitiendo ultrasonidos y se comunicaban entre ellos con llamadas parecidas a las de otros primates en una frecuencia altísima, muy por encima de la de otros monos estudiados.

Estos ultrasonidos sirven para alertar de posibles depredadores y también para cazar insectos como saltamontes, que se comunican también en frecuencias muy altas. Vamos, parecen un servicio secreto de inteligencia interceptando comunicaciones para sorprender a sus presas.

Si los visitas algún día en la reserva de la isla filipina de Bohol que sepas que estarás siendo vigilado y observado fijamente por un ejército solitario de espías en un espacio donde el 'Don´t disturb' (no molestar) es la norma básica ¡No sea que provoques una muerte prematura!

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