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UN ESTUDIO DESVELA OTROS RIESGOS DE SER FUMADORES PASIVOS

El humo del tabaco también engorda a los niños

Cuando un niño es fumador pasivo tiene muchas más posibilidades de engordar. Los menores que respiran el humo del tabaco ajeno tienen más barriga y mayores niveles de obesidad, según revela un estudio de la Universidad de Augusta.

Acumulación de grasa abdominal

Agencias Acumulación de grasa abdominal

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Más allá de la certeza de daño pulmonar, ser fumador pasivo tiene otro riesgo añadido para la salud, cuando se trata de niños.

En un estudio, un equipo de la Universidad de Augusta (EE UU) asegura que el humo del tabaco que respiran los niños ante un fumador eleva el riesgo de obesidad.  No solo les resta capacidad cognitiva, sino que, además, les engorda.

No en vano, la exposición al humo está asociada con una cintura más grande y una peor cognición en los niños.

Los investigadores estudiaron un grupo de 220 niños y niñas de 7 a11 años, con sobrepeso u obesidad. Y encontraron que aquellos con barrigas más grandes y mayores niveles de obesidad coincidían con el hecho de ser fumadores pasivos.

En el estudio, además, se recuerda que si esta exposición al tabaco conlleva un riesgo de obesidad, al daño pulmonar se añade el peligro para los niños de sufrir enfermedades cardiovasculares o diabetes.

Esta nueva investigación se suma a una preocupante conclusión de otro estudio realizado por la Universidad de Granada, en la que se desvela que la ley antitabaco en España genera más fumadores pasivos entre los niños, debido a que sus padres fuman más en casa, al estar prohibido en locales públicos.

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