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MANERAS DE REDUCIR EL USO DE ANTIBIÓTICOS

Comer menos carne es una forma de combatir la resistencia a los antibióticos

Un equipo de investigadores plantea tres maneras claves de reducir el uso de antibióticos en el ganado, una práctica que amenaza la salud humana al alimentar la resistencia antimicrobiana.

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Decía Albert Einstein que la forma de vida vegetariana podría influir positivamente a toda la humanidad por un supuesto efecto sobre el temperamento humano. No parece muy probable que una dieta vegetariana tenga ningún efecto sobre nuestra conducta, tal y como afirmaba el genial físico, pero a lo que sí puede ayudarnos la reducción del consumo de carne es a luchar contra una de nuestras más crecientes amenazas, la resistencia antimocrobiana.

Los antibióticos se administran al ganado en enormes cantidades, a menudo utilizados de forma inapropiada como promotores del crecimiento o sustitutos de bajo coste para las medidas de higiene que podrían prevenir las infecciones en el ganado.

El problema es que“el uso abusivo de antibióticos en animales "se ha relacionado con infecciones resistentes a fármacos en animales y humanos”, explica un equipo de investigadores en un artículo publicado en 'Science'.

El objetivo, por tanto, es reducir de forma importante estas cantidades, para lo que los participantes en este artículo proponen tres medidas fundamentales, entre las que destaca la recomendación de reducir el consumo global de carne.

Según los investigadores, “limitar la ingesta de carne en todo el mundo a 40 gramos por día -el equivalente a una hamburguesa de comida rápida estándar por persona- podría reducir el consumo global de antibióticos en los animales alimentarios en un 66%”.

Ya hay países como China que recientemente han modificado sus directrices nutricionales para la ingesta de carne, estableciendo recomendaciones de entre 40 y 70 gramos diarios, lo que equivale aproximadamente a la mitad del consumo actual en el país.

Sin embargo, teniendo en cuenta las cifras mundiales de consumo de carne, los investigadores reconocen que parece improbable que el uso de antibióticos en animales alimentarios "pueda reducirse sustancialmente a través de la adhesión voluntaria a tales cambios drásticos en los hábitos alimenticios”.

Países como EEUU o Australia consumen una media superior a los 260 gramos al día, y en muchos países europeos, incluido España, el consumo también supera ampliamente los 200 gramos diarios. Por eso, los investigadores plantean una segunda opción más realista de 165 gramos de carne al día, con la que el consumo mundial de antibióticos podría reducirse en un 22%.

En cualquier caso, los investigadores también proponen otras dos medidas regulatorias cuyo cumplimiento no dependería de la adhesión de la población a las recomendaciones. Por un lado, piden que se apliquen regulaciones globales en forma de topes sobre el uso de antibióticos, lo que podría reducir su consumo entre un 9% y un 80% de aquí a 2030.

“Si los países de la OCDE y China adoptaran este reglamento, el consumo global en 2030 ya se reduciría en un 60%”, explican los investigadores. Además, los autores señalan que ya hay países europeos que mantienen sectores de ganado altamente productivos utilizando menos de la mitad de la media mundial de antibióticos por kilogramo de animal.

Por último, proponen la creación de una tasa global sobre el uso de antibióticos veterinarios, que estaría en torno a un 50% del precio actual de los propios antibióticos. De aplicar esta tasa, el consumo mundial de este tipo de antibióticos se podría reducir hasta en un 31%. Además, el dinero recaudado con este impuesto, que oscilaría entre los 1.700 y los 4.600 millones de dólares anuales, se podría dedicar a la investigación y desarrollo de nuevos antibióticos.

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