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ESTUDIO DE SU ABRAZO MORTAL

Cae un mito: las serpientes no matan a sus presas asfixiándolas

La boa 'constrictor' acaba con sus víctimas apretándolas para provocarles un paro circulatorio en lugar de dejarlas sin respiración, tal y como se creía hasta ahora.

Una boa constrictor puede acabar con un ratón en seis segundos

Scott Bobak Una boa constrictor puede acabar con un ratón en seis segundos

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Hace veinte años un estudioso de los reptiles sospechó que el dogma de que las serpientes constrictoras mataban por asfixia no era cierto. Tras observar ataques a varias presas llegó a la conclusión de que tardaban muy poco tiempo en morir para ser ahogadas lentamente. Tenía que haber otro mecanismo más letal que el que se pensaba hasta la fecha.

Ahora una investigación empírica ha demostrado que estaba en lo correcto y que la boa 'constrictor' tiene un arma letal que restringe la circulación sanguínea de su víctima, cortando la llegada de oxígeno a los órganos vitales. Una forma mucho más efectiva y menos lenta que restringir la entrada de aire a los pulmones.

Los autores de este estudio, publicado en 'The Journal of Experimental Biology', llevaban años estudiando el acto de constricción, pero ahora han comprobado lo que sucede en el interior de las presas.

Para ello monitonizaron varios ratones registrando la presión arterial y la frecuencia cardiaca antes y después del ataque de la serpiente que tenían en el laboratorio. Antes de ofrecer a la boa el roedor le anestesiaban, le colocaban electrodos y le insertaban varios catéteres.

El resultado fue brutal: en solamente seis segundos la presión sanguínea de los ratones se desplomaba y el ritmo del corazón se disparaba. Este desorden cardíaco y el corte de la circulación era lo que causaba la muerte, no la falta de aire. Si la boa atacaba la zona del pecho también podía limitar la respiración, pero esta nunca seria la principal causa de la muerte.

El 'plan B' de la boa

Este abrazo de la muerte también provoca que los niveles de potasio en sangre se disparen, lo que puede ocasionar graves problemas cardíacos o la muerte de la víctima, aunque al cortar la serpiente la circulación es probable de todas formas que la sangre rica en potasio no llegue a todo el cuerpo.

Los investigadores consideran que estos niveles altos de potasio inducidos por el estrujamiento pueden servir como un plan alternativo para la serpiente. Porque si una presa pudiera escapar y su flujo sanguíneo lograra normalizarse, también estaría condenada ya que sangre estaría contanimada.

Scott M. Bobak, uno de los autores de la investigación, cree que sin el flujo de la sangre llegando al cerebro cualquier animal se desmaya en cuestión de segundos, incluso antes de que otros órganos vitales como el corazón o el hígano empiecen a fallar.

Otro dato interesante, conocido por estudios anteriores, es que las serpientes notan cuando el corazón de sus presas deja de latir, justo el momento en el que dejan de apretar.

Esta técnica constrictora sirve también para explicar la evolución desde las antiguas especies de serpientes que la adoptaron. El alimento de las especies primigenias se restringía a presas pequeñas, pero gracias a lo rápido con lo que la constricción mata pudieron aumentar considerablemente el tamaño de los animales a los que atacaban, por eso estas serpientes acaban con animales mucho más grandes que ellas mismas.

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