Ya no regalamos postales
Un décimo de Lotería de Navidad, el 'souvenir' de las vacaciones de verano que desbanca a imanes y llaveros
Los detalles Ahora preferimos llevarnos la suerte en la maleta antes que otro recuerdo de nuestra estancia en el lugar de España donde hemos descansado.

Resumen IA supervisado
Actualmente, los recuerdos de vacaciones han dado paso a la compra de décimos de lotería, llevándose la suerte en la maleta. La venta de estos comenzó en junio, y en lugares como A Mariña, en Lugo, los turistas son líderes en adquirirlos como souvenirs. Algunos décimos han adquirido un valor especial, como el del día que España ganó el Mundial, que ahora es casi una pieza de coleccionista, disponible solo en Motril, Granada. En San Lorenzo de El Escorial, los décimos del día del eclipse son escasos, y en Santiago, los peregrinos hacen un esfuerzo extra para comprarlos tras recorrer el Camino.
* Resumen supervisado por periodistas.
Antes nos llevábamos recuerdos de los sitios a los que íbamos de vacaciones, como llaveros, imanes o postales, pero ahora preferimos llevarnos la suerte en la maleta.
Y es que si el día de mañana toca y no lo llevan, a sus pensamientos solo vendrá el dichoso vecino de la playa al que sí le habrá tocado.
Ahora, dirán que a los medios nos gusta adelantarnos a los acontecimientos, pero lo cierto es que esta vez llegamos tarde, ya que la venta de décimos comenzó en junio.
A algunos les ha faltado abrir la persiana de la administración para arrancar el décimo con sus propias manos, sobre todo, a los turistas que han pasado por A Mariña, en Lugo, que son oficialmente líderes en comprar lotería como recuerdo.
También están los que se han tomado al pie de la letra lo de que sea un recuerdo. Y es que el décimo del día que ganó España el Mundial ya es casi para coleccionistas. Solo queda en Motril, Granada. "Estamos recibiendo llamadas de toda España", señala el trabajador de una administración, mientras que una trabajadora indica que "la demanda empezó ya en las semifinales"
Y la fecha del eclipse ya es historia de San Lorenzo de El Escorial. Puede que allí lo vieran mejor que nadie, porque solo queda un puñado de décimos.
Y en Santiago, después de muchos kilómetros andando por el Camino, todavía quedan fuerzas para ir a la administración, aunque sea arrastrándose.