Un grupo de investigadores del Laboratorio de Epigenética y Enfermedades Inmunes del Instituto de Investigación contra la Leucemia Josep Carreras, dirigido por el doctor Esteban Ballestar, ha demostrado que la vitamina C puede ser la clave para mejorar la eficacia de las terapias con células anticancerígenas derivadas de células dendríticas.

Los resultados del estudio muestran que el tratamiento de las células con vitamina C lleva a una activación más consistente de los genes implicados en la respuesta inmune, principalmente a través de la desmetilación del ADN, una especie de reprogramación epigenética.

Este hallazgo puede ser útil para crear futuras terapias más potentes basadas en células dendríticas para combatir el cáncer.

Desde el comienzo de las terapias celulares anticáncer, aquellas que usan células vivas para localizar y erradicar tumores se han utilizado diversos tipos de células inmunitarias. Las terapias celulares más conocidas utilizan linfocitos, como en las exitosas terapias CAR-T.

Hace poco, las células dendríticas han atraído la atención de los científicos gracias a su capacidad para captar y presentar antígenos (pequeñas partes de un patógeno o una célula cancerosa) a los linfocitos T e inducir una potente activación inmunitaria específica de antígeno.

De hecho, la carga de células dendríticas con antígenos específicos para crear memoria inmunitaria constituye las denominadas DC-vacunas.

Para el estudio de las células dendríticas en el laboratorio, los investigadores las diferencian de los monocitos (también una célula inmunitaria) mediante método particular de señalización molecular.

Esta diferenciación la logran mediante un complejo conjunto de procesos de activación génica en el núcleo, sobre todo gracias a la actividad de la maquinaria de remodelación de la cromatina encabezada por la familia TET de desmetilasas. Estas son proteínas que actúan sobre las marcas epigenéticas del ADN.

Que la vitamina C interactuaba con varias proteínas TET para potenciar su actividad ya se sabía, pero el mecanismo específico era aún poco conocido en las células humanas.

El equipo, dirigido por el doctor Esteban Ballestar, planteó la hipótesis de que el tratamiento de monocitos 'in vitro' mientras se diferencian en células dendríticas ayudaría a que las células resultantes fueran más maduras y activas.

Los resultados obtenidos muestran que el tratamiento con vitamina C desencadena una amplia desmetilación en los sitios de unión a NF- kB/p65 en comparación con las células no tratadas, lo que favorece la actividad de los genes implicados en la presentación de antígenos y la activación de la respuesta inmunitaria.

Además, la vitamina C aumenta la comunicación de las células dendríticas resultantes con otros componentes del sistema inmunitario y estimula la proliferación de células T específicas de antígeno.

De hecho, los investigadores demostraron que las células dendríticas estimuladas con vitamina C y cargadas con antígenos específicos del virus del SARS-CoV-2 eran capaces de activar las células T 'in vitro' con mayor eficacia que las no tratadas, lo que demuestra la superioridad de las vacunas DC tratadas con vitamina C.

Todos estos nuevos descubrimientos apoyan la hipótesis de que el tratamiento de las células dendríticas derivadas de monocitos con vitamina C puede ayudar a generar vacunas DC con mayor rendimiento.

Tras consolidar estos resultados en modelos preclínicos y en ensayos clínicos, una nueva generación de terapias celulares basadas en células dendríticas podría usarse en la clínica para combatir el cáncer con más eficacia.