Con motivo del Día Mundial del Párkinson, Marta comparte su historia y lanza un mensaje claro, las personas con párkinson, pese a las limitaciones, son totalmente eficientes para trabajar. Según la Sociedad Española de Neurología (SEN), la enfermedad suele debutar alrededor de los 60 años y es más frecuente en hombres. Su prevalencia aumenta con la edad, afecta al 2 % de la población mayor de 65 años y al 4 % de quienes superan los 80.
Enfermedad en personas jóvenes
Pero Marta es la prueba de que no es una enfermedad exclusiva de personas mayores. Un 15 % de los pacientes presenta un párkinson de inicio temprano, es decir, antes de los 45 años. En estos casos, explica la SEN, es más probable que exista un componente genético que en las formas que aparecen más tarde. A Marta le empezó a temblar el pulgar derecho cuando tenía 32 años. Un especialista le propuso participar en un estudio internacional para personas sin diagnóstico claro, con el objetivo de determinar si se trataba de párkinson u otra patología. La respuesta llegó, era párkinson. Sus síntomas fueron evolucionando. De la mano, pasó al brazo, pérdida de fuerza, agarrotamiento de las extremidades. Y comenzó con la medicación, pero hasta hace dos años no han conseguido ajustarle la dosis que le hace estar mejor.
Tiene una bomba subcutánea durante las 24 horas, que aumenta la cantidad de dopamina y reduce los síntomas de la enfermedad. Para que vaya mejor, toma pastillas y de vez en cuando necesita inhalador. Marta era joven y tenía muy claro que quería ser madre a pesar del párkinson. Se quedó embarazada. No sabían qué podía pasar con ella y con el feto. Tenía que estar muy vigilada por la neuróloga y la obstetra, pero irrumpió la pandemia del coronavirus y el seguimiento del embarazo por las circunstancias sanitarias de entonces, señala la madrileña, fue "poco exhaustivo".
Embarazada con párkinson
Le hicieron las pruebas genéticas pertinentes a petición suya para descartar que hubiera malformación del feto. Todo estaba bien. Nació su hijo completamente sano. Durante los meses de gestación Marta estuvo bien, de hecho, la redujeron la medicación, pero al dar a luz, sus hormonas se revolucionaron. Al tener poca medicación en el organismo, no lo pasó del todo bien hasta que consiguió regularse. Su niño tiene cinco años y está perfecto. Joven con párkinson y en edad de trabajar.
Desde hace un par de años Marta tiene reconocida una invalidez del 35 % y la movilidad reducida. Encontró un nuevo trabajo como administrativa en el que puede desempeñar sin problemas sus funciones, además de compaginarlo con su vida familiar. Su forma de ver la enfermedad también ha cambiado profundamente. A los 32 años, como mujer joven, le avergonzaba reconocer que tenía párkinson. Eso se transformó hace dos años, cuando decidió dejar de ocultarlo. Desde entonces, asegura, se siente "liberada".