Con motivo de la celebración de la Media Maratón de Sevilla, el doctor Daniel Cansino, especialista en Traumatología y Cirugía Ortopédica del Hospital Quirónsalud Sagrado Corazón, advierte de que muchos principiantes cometen errores básicos que incrementan el riesgo de molestias desde las primeras semanas.

Empezar demasiado fuerte, el fallo más habitual

Uno de los errores más frecuentes es comenzar con una intensidad excesiva, sin respetar una progresión adaptada al nivel físico de partida. "Muchos corredores se dejan llevar por la motivación inicial y aumentan la carga demasiado rápido", explica el especialista. A esto se suma la falta de calentamiento adecuado, la ausencia de días de descanso entre entrenamientos y el uso de un calzado no adaptado a la pisada ni al terreno.

Estas prácticas incrementan de forma significativa el riesgo de sobrecargas y lesiones, especialmente en rodillas, tobillos y pies. Entre las molestias más habituales figuran la fascitis plantar, que provoca dolor en la planta del pie al caminar; la periostitis, localizada en la parte interna de la pierna; y distintas sobrecargas musculares en el miembro inferior.

Un problema más frecuente de lo que parece

Según datos recogidos por la Sociedad Española de Medicina del Deporte (SEMED), más de la mitad de los corredores sufre al menos una lesión al año. Como consecuencia, muchos se ven obligados a reducir o interrumpir su actividad durante semanas, lo que en algunos casos termina derivando en el abandono definitivo del deporte.

A pesar de ello, la mitad de los corredores no acude al médico tras sufrir una lesión y uno de cada cinco no adopta ninguna medida para tratarla. Para el doctor Cansino, ignorar el dolor puede agravar el problema y prolongar la recuperación.

Claves para prevenir lesiones

La prevención pasa por seguir un plan progresivo que combine carrera y descanso, realizar un calentamiento previo con ejercicios de movilidad articular y técnica de carrera, y estirar después del entrenamiento, especialmente la musculatura del miembro inferior, como cuádriceps, isquiotibiales y gemelos.

El uso de un calzado adecuado, adaptado tanto a la pisada como al tipo de superficie, también resulta determinante. "Respetar los tiempos de descanso es tan importante como el propio entrenamiento", subraya el especialista. Se recomienda consultar con un profesional cuando el dolor persiste varios días, impide correr con normalidad o aparece incluso al caminar. Una valoración precoz puede evitar que una molestia leve evolucione hacia una lesión de mayor gravedad.

Más allá de los riesgos, los beneficios del "running" están ampliamente demostrados. Mejora la salud cardiovascular, fortalece el sistema musculoesquelético, favorece la capacidad respiratoria y contribuye a reducir el estrés y la ansiedad, además de mejorar la calidad del sueño. La clave, coinciden los expertos, es practicarlo con planificación y sentido común para que correr siga siendo un aliado de la salud y no una fuente de lesiones.