Utilizando como modelo el nematodo Caenorhabditis elegans, los investigadores han identificado un "candado" epigenético que bloquea o libera la capacidad de las células nerviosas para captar serotonina, el neurotransmisor que regula el estado de ánimo.
Este hallazgo, publicado en la revista revela que la identidad neuronal es mucho más plástica de lo que se pensaba. Lo más sorprendente es que este hallazgo no se da por azar evolutivo: el entorno puede "abrir el candado", transformando neuronas comunes en neuronas serotonérgicas para adaptar el comportamiento del animal a condiciones ambientales específicas.
Pequeños cambios, grandes transformaciones
La investigación demuestra que no son necesarias grandes mutaciones en el genoma para alterar el funcionamiento de un sistema nervioso. Basta con modificar una única pieza reguladora, un "potenciador", para que una neurona adquiera funciones completamente nuevas. Este mecanismo es la base de la "asimilación genética", una teoría de los años 50 que sugería que las respuestas flexibles al entorno pueden terminar grabándose en el ADN de forma permanente tras varias generaciones.
Este estudio aporta, por primera vez, evidencia experimental sobre cómo estos procesos moleculares moldean la evolución y la diversidad de los seres vivos. Al conectar la regulación de los genes con el comportamiento final del organismo, los científicos han logrado observar en tiempo real cómo la vida se adapta a los cambios químicos o ecológicos del medio, una capacidad de resiliencia que podría ser clave para entender cómo las especies afrontarán retos actuales como el cambio climático.
Una nueva luz sobre la salud mental
Más allá de la biología evolutiva, este descubrimiento tiene una implicación directa en la medicina humana. El gen analizado en el gusano tiene un equivalente directo en nuestro cerebro que está estrechamente vinculado con trastornos como la depresión, la ansiedad y el autismo. Entender cómo el entorno es capaz de "abrir o cerrar" la expresión de estos genes mediante mecanismos epigenéticos abre una vía inédita para comprender por qué algunas personas son más vulnerables que otras a las enfermedades mentales.
Descifrar estos "candados" moleculares podría inspirar en el futuro nuevas estrategias terapéuticas que permitan activar o desactivar genes de manera flexible. Como explican desde el IBV-CSIC, la plasticidad de nuestras neuronas es nuestra mejor herramienta de supervivencia, y conocer sus reglas nos acerca un poco más a comprender los misterios de nuestra propia conducta y el impacto que el mundo exterior tiene sobre nuestro equilibrio emocional.