En este grupo se incluyen desde cereales de desayuno, margarinas y cremas untables hasta aperitivos envasados, salchichas, refrescos, bebidas energéticas, dulces, postres, pizzas congeladas, platos preparados o panes y bollería industrial, todos ellos elaborados con ingredientes sintéticos.
Acumulación de grasa en los músculos
Un equipo de la Universidad de California en San Francisco ha identificado una asociación entre una dieta rica en ultraprocesados y una mayor acumulación de grasa en los músculos del muslo. Este efecto se observó incluso cuando se controlaron factores como la ingesta calórica y de grasas, la actividad física o las características sociodemográficas en una población con riesgo de artrosis de rodilla. Los resultados, publicados en Radiology, la revista de la Sociedad Radiológica de Norteamérica, apuntan a que un aumento de la grasa intramuscular podría elevar el riesgo de desarrollar esta enfermedad. La autora principal, la doctora Zehra Akkaya, investigadora del grupo de Imágenes Musculoesqueléticas Clínicas y Traslacionales de la UCSF, recuerda que en las últimas décadas la presencia de ingredientes naturales en la dieta ha disminuido, mientras que los alimentos industrialmente procesados han ganado terreno. Estos productos se engloban dentro de la categoría de alimentos ultraprocesados.
La doctora Akkaya y su equipo se propusieron analizar de forma directa la relación entre el consumo de alimentos ultraprocesados y la presencia de grasa intramuscular en el muslo. Para ello recurrieron a datos de 615 participantes de la Iniciativa de Artrosis, un estudio nacional financiado por los Institutos Nacionales de la Salud que busca comprender mejor cómo prevenir y tratar la artrosis de rodilla. Ninguno de los voluntarios presentaba signos de artrosis en las imágenes diagnósticas iniciales. Los participantes tenían un IMC promedio de 27, lo que los situaba en rango de sobrepeso. Según los registros dietéticos, alrededor del 41 % de los alimentos consumidos el año previo eran ultraprocesados.
Resultados del análisis
El análisis reveló un patrón claro, cuanto mayor era la ingesta de ultraprocesados, mayor era también la cantidad de grasa intramuscular acumulada en el muslo, independientemente de la ingesta calórica total. En las resonancias magnéticas, esta alteración aparece como una degeneración grasa del músculo, donde las fibras musculares son reemplazadas por vetas de grasa. Akkaya destaca además que el estudio utilizó resonancia magnética sin contraste, una técnica accesible y ampliamente disponible, lo que facilita su aplicación en la práctica clínica y en futuras investigaciones.
Abordar los factores modificables del estilo de vida continúa siendo la base del tratamiento inicial de la artrosis. Reducir el consumo de ultraprocesados, además de otros beneficios, podría ayudar a preservar la calidad muscular y aliviar la carga de esta enfermedad. Akkaya recuerda que, aunque ya se han documentado numerosos efectos perjudiciales de los ultraprocesados, la evidencia sobre su impacto en la composición muscular en el contexto de la artrosis de rodilla era escasa. Este estudio es el primero en evaluar este vínculo mediante resonancia magnética, aportando una visión más precisa de cómo estos alimentos pueden influir en la salud muscular.