Bajo el lema "Si previenes, ganas vida", la Fundación Española del Aparato Digestivo (FEAD) urge a la población a participar en los programas de cribado, una herramienta sencilla que marca la diferencia entre la vida y la muerte.
A pesar de ser una de las principales causas de mortalidad en nuestro país; en 2024 se cobró la vida de más de 10.000 personas, el cáncer de colon cuenta con una ventaja biológica: suele avisar antes de volverse letal. Los programas de detección precoz, dirigidos a hombres y mujeres de entre 50 y 70 años, están diseñados precisamente para localizar lesiones antes de que se conviertan en tumores malignos, transformando el pronóstico de una enfermedad que sigue siendo la segunda más mortal en varones y la tercera en mujeres.
Una prueba sencilla para evitar el quirófano
El proceso de cribado es mínimamente invasivo y comienza en la intimidad del hogar con un test de sangre oculta en heces. Esta prueba permite identificar rastros hemáticos imperceptibles a simple vista. Es importante destacar que un resultado positivo no implica necesariamente la presencia de cáncer; de hecho, solo ocurre en una minoría de los casos. Sin embargo, sí es la señal necesaria para realizar una colonoscopia, la verdadera joya de la corona en la prevención de este tumor.
La colonoscopia actúa como una doble herramienta: diagnóstica y preventiva. Durante el procedimiento, que se realiza bajo sedación profunda para evitar cualquier molestia al paciente, el especialista puede localizar y extirpar pólipos o lesiones benignas. Al resecar estos tejidos antes de que evolucionen, se corta de raíz el riesgo de desarrollar la enfermedad en el futuro. Es, en esencia, una intervención que evita que el cáncer llegue a producirse.
El reto de la participación ciudadana
A pesar de que el sistema de salud español ofrece estos programas desde hace más de una década, la participación ciudadana sigue siendo el gran talón de Aquiles. Actualmente, solo cuatro de cada diez personas citadas acuden a la prueba, situando la media nacional en un 43 %, muy lejos del 65 % recomendado por las autoridades sanitarias para que el impacto en la población sea óptimo. Además, existen brechas territoriales alarmantes, con comunidades autónomas que no alcanzan el 30 % de participación frente a otras que rozan el 70 %.
Los oncólogos advierten que el miedo o la desinformación no deben ser barreras para la salud. El cribado es un derecho sanitario que garantiza una vigilancia activa sobre uno de los órganos más sensibles de nuestro cuerpo. Incrementar la participación, especialmente entre los hombres; quienes acuden menos que las mujeres, es el objetivo prioritario para reducir las listas de mortalidad y asegurar que ese 90 % de supervivencia se convierta en una realidad para todos los pacientes.