Espido Freire

Editorial: RBA

Año de publicación original: 2025

Conocí hace años a una persona que confesaba tímidamente, por aquello de que no estaba bien visto, que no le gustaba viajar. No entendía el sentido de desplazarse de su barrio para ver los barrios en los que vivían otros como ella. Edificios más o menos bonitos, pero edificios al fin y al cabo. Tampoco le gustaba la naturaleza. "Visto un árbol, vistos todos", decía. Estoy convencido de que a esta persona le encantaría esta Guía de lugares que ya no existen.

La prosa de Espido Freire es elegante, divertida y tendente a la nostalgia, como la ciudad de Bilbao donde nació

Lo primero, porque no hace falta viajar para conocerlos, puesto que algunos solo existen en la imaginación de Espido Freire. Lo segundo, porque esto está más cerca de unas memorias, sin pretenderlo, que de un índice de lugares que uno tiene que conocer antes de morir o cosas por el estilo. Esto es otra cosa.

La prosa de Espido Freire es elegante, divertida sin hacer alarde de ello y tendente a la nostalgia, como la ciudad de Bilbao que la vio nacer. Porque cuando Ortega decía aquello de que no es uno y sus circunstancias, entiendo que por esas circunstancias se refería también a los lugares que han pasado por su vida. Ya se sabe que uno no es de donde nace, sino de donde pace.

¿Qué es viajar?

Le dedica Espido Freire el libro a la niña, esa niña a la que antes de nacer, los viajes ya habían marcado su vida. De padres gallegos, nació en Bilbao y se crio en Laurio, Araba. De aquellas idas y venidas nació su amor por los trenes que profesa cada vez que puede. Cuenta en este libro que siempre que puede, prefiere viajar en tren y sobre ellos ha escrito mucho a lo largo de su carrera.

De hecho, uno de los capítulos se lo dedica a aquellas horas que pasó a bordo del Orient Express, aquel tren que Agatha Christie inmortalizó en su novela y a bordo del que todos hemos soñado alguna vez vivir alguna aventura. Freire escribe un pequeño relato en el que se permite soñar ser una persona distinta en cada momento, algo que no te permite un avión.

Crecer es decir adiós a lugares que una vez fueron

Pero volvamos al inicio, a ese Bilbao de su niñez que quedó sepultado bajo las aguas del Nervión aquel 26 de agosto de 1983 y que hizo desaparecer la ciudad tal y como la conocía. Aquel, cuenta, es el primer recuerdo que tiene de habérsele sido robado un lugar. Crecer es decir adiós a lugares que una vez fueron.

Porque, ¿qué ocurre cuando nos vamos de algún lugar? Normalmente sigue ahí acogiendo las vidas de sus habitantes y esperando con los brazos abiertos a otros que llegarán después de nosotros, como antes nos recibió a nosotros mismos. Y así por los siglos de los siglos. Eso es lo normal, pero no siempre pasa.

La importancia de los lugares

Cuando visitó Damasco, Espido Freire no imaginaba que jamás podría volver a ella. No porque no le gustara o porque fuera ese uno de esos viajes que uno hace sabiendo que no podrá volver a realizar por motivos económicos. A bordo de un taxi vio una manifestación a favor del presidente Sirio y el conductor le dijo "grandes cosas están a punto de ocurrir y las grandes cosas son siempre malas cosas". Poco después estalló la guerra.

Hoy se puede visitar Siria, pero tanto el país como la Ciudad del Jazmín son ya otros lugares bien distintos. "Malditas las guerras y malditos los canallas que las hacen", dijo Julio Anguita.

Otra guerra casi destruye Bath, la ciudad inglesa escenario de la vida de Jane Austen, a la que Freire, licenciada en Filología Inglesa y autora de de Mi tía Jane.Tras los pasos de Jane Austen y Dos tardes con Jane Austen vuelve una y otra vez. Los nazis, como los talibanes cuando arrasaron Palmira, decidieron borrar del mapa aquellos emplazamientos culturalmente significativos. Eliminar la huella cultural de un pueblo es arrancarlo de las páginas de la historia. Hoy ocurre en Gaza.

'Guía de lugares que ya no existen' ganó del XX Premio Eurostars Hoteles de Narrativa de Viajes

De su experiencia aprendemos que los lugares somos nosotros mismos y por tanto cambian con nosotros cada vez que los miramos; que un sitio puede ser muchos a la vez, tantos como personas los visitan cada día y como días vive esa persona. Los sitios son lo que son hoy que los vemos por primera vez o lo que son cuando nos despedimos de ellos, lo que son cuando los transitamos para ir a casa o al trabajo y cómo serán después cuando los recordemos.

Y son más los emplazamientos que componen esta Guía de lugares que ya no existen, ganadora del XX Premio Eurostars Hoteles de Narrativa de Viajes. Háganse con un ejemplar y llévenlo encima para leerlo poco a poco en su viaje o en casa, donde más cómodos se sientan y déjense llevar por él. Si les gusta, no tendrán que despedirse para siempre de él, es lo bueno que, a diferencia de los lugares, nos ofrecen los libros.

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