Cory Doctorow

Traductor: Enrique Maldonado Roldán

Editorial: Capitán Swing

Año de publicación: 2025

Hemos sido mierdificados. Como lo oyen. Desde hace una década, la mayoría de empresas tecnológicas han tomado decisiones que maximizan sus beneficios mientras dejan en la estacada a sus usuarios. Todo lo que hace unos años se podía hacer de forma gratuita en internet se ha convertido gradualmente en un servicio de suscripción. Y el futuro, tal y como lo empiezan a plantear los grande magnates de las redes sociales, no parece que vaya a ser muy distinto.

Hemos sido mierdificados.

Cory Doctorow acuñó este término para explicar el alumbramiento del Enmierdoceno, una época en la que los residuos nos llegan hasta el cuello en el mundo digital. Ahora la editorial Capitán Swing edita en España Mierdificación, un ensayo que explica en profundidad este proceso, que no es síntoma de un mal mayor, sino el fruto de una cuidada estrategia para generar aún más dinero a costa de la diarrea tecnológica.

Tirando de la cadena

Amazon beneficia los 'sobornos' de los anunciantes que más alto pujan por aparecer en los primeros resultados de búsqueda, a pesar de que sus productos no sean mejores. Elon Musk acabó con los servicios de moderación de Twitter, dejando la plataforma a merced de publicidad engañosa, estafas y contenido moral y legalmente reprobable.

Amazon beneficia los 'sobornos' de los anunciantes que más alto pujan por aparecer en los primeros resultados de búsqueda

El ecosistema antes de la mierdificación no era mucho mejor. Antes de convertirse en X, la red del pajarito contaba con oficinas en medio mundo que cooperaban con gobiernos locales, por torticeros que estos fuesen, como la Turquía de Erdoğan. Pero la realidad es que el ascenso de Trump al trono en Estados Unidos convirtió al actual presidente en la gallina de los huevos de oro para las empresas tecnológicas y, a cuantos frecuentaban el gallinero, en astutos zorros.

Así va tirando del hilo Doctorow, de la cadena incluso si me permiten, para desenmarañar el detritus que se ha ido formando a nuestros pies todos estos años. Localiza el autor y activista en la crisis del 2008 un precedente notable para el aumento del nivel freático de la fosa séptica tecnológica: la bajada de tipos de interés.

¡Más mierda! Es la guerra

A medida que los bancos bajaron los intereses, estas empresas pudieron asumir deudas cada vez más grandes con entidades de crédito. Un escenario que les permitía reinvertir la mayoría de sus capitales en los usuarios, entregándoles un producto final mejor. Sin embargo, a partir de 2022, estas políticas cambiaron y con ellas, la lógica económica de sus empresas.

La adquisición de Twitter dejó a la compañía de Musk con una deuda de varias decenas de miles de dólares. Unas cifras que le obligaron a aplicar una agresiva campaña de recortes y reajustes de la oferta de la empresa a sus usuarios. Es decir, cobrar por lo que antes era gratis.

La mierdificación de Twitter es solo un ejemplo, aunque tremendamente notable

Además de eliminar la moderación de contenido, Musk convirtió el famoso 'tick azul' que certificaba la identidad tras el usuario en el caso de celebridades e instituciones, en un nuevo servicio de pago por el que casi nadie pagó.

La mierdificación de Twitter (más tarde X) es solo un ejemplo, aunque tremendamente notable, de la realidad a la que nos enfrentamos en el Enmierdoceno. A medida que las plataformas fidelizan usuarios y les hacen esclavos de un servicio, este se terminará convirtiendo en uno de pago.

Entre empresas y usuarios están los anunciantes, dependientes de que sus productos aparezcan en una buena posición. Si al principio, la mayoría de las empresas de internet no sabían qué hacer con los datos que cosechaban de sus usuarios, el tiempo les acabó mostrando el camino: especular con ellos.

¿Quién parará la mierdificación?

Doctorow identifica dos fuerzas principales para explicar todo esto en Mierdificación. Por un lado, la maximización de beneficios de las empresas, difíciles de detener con las leyes antimonopolio estadounidenses, donde están radicadas la mayoría de estas compañías.

La otra depende de los gobiernos donde operan y su regularización. Europa intenta llevar la voz cantante en esta materia y en 2025 consiguió multar a X con 120 millones de euros en virtud de la Ley de Servicios Digitales por su falta de transparencia.

En 2025, Europa consiguió multar a X con 120 millones de euros

La 'autoayuda' empresarial, no la que vende dietas milagro y meditaciones trascendentales, podría ser otra posible solución. Recuperar códigos éticos propios u hojas de ruta que certifiquen una buena praxis. También la creación de sindicatos cada vez más fuertes que puedan hacer frente a las malas condiciones laborales de los trabajadores tecnológicos.

Un grupo que incluye repartidores de Amazon sujetos a una enorme tasa de accidentes laborales, moderadores de contenido en países africanos e incluso empleados de Silicon Valley a los que se exprime hasta la médula. En un ámbito empresarial de total ausencia de ética no es de extrañar que esto también se aplica sobre el capital humano que lo sostiene.

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