
Jon Bilbao
Editorial: Impedimenta
Año de publicación original: 2026
Cuando finalizó su abrumadora trilogía de John Dunbar, tuve la suerte de entrevistar a Jon Bilbao brevemente. Durante la conversación que mantuvimos sobre aquel Matamonstruos (Impedimenta, 2024) que culminaba el camino empezado con Basilisco (Impedimenta, 2020) y continuado por Araña (Impedimenta, 2023), una cuestión me llenaba de curiosidad y no pude evitar preguntarle.
Esta casa, me dijo Jon Bilbao, mi casa, es exactamente tal y como la describo en los libros
¿La casa de la que hablas constantemente en tus cuentos y en novelas como Los extraños (Impedimenta, 2021), le pregunté cuando la conversación había superado ya la barrera de la vergüenza, es la tuya? Esta casa, me dijo, mi casa, es exactamente tal y como la describo en los libros. Es más, la traductora de Los extraños al inglés me pidió fotografías de la casa para facilitarle el trabajo.
Y añadió, si alguna vez pasas por Ribadesella y te acercas a la casa, llámame. Si estoy aquí te la enseño... Esta es tu casa, me dijo. En aquel momento Jon Bilbao me pareció una persona extremadamente educada, un escritor que combinaba su enorme talento con una personalidad tremendamente amable.
LEn sus relatos, en sus libros, los personajes aparecen y desaparecen constantemente
Tengo que decir que, pocos meses después, el azar me llevó a Ribadesella —¿fue realmente el azar?— y no pude evitar acercarme hasta la verja de entrada de la casa. Detuve mi coche y me bajé, contemplando la preciosa casa encajada en la ladera del monte. No llamé a Jon, no le dije nada. Sentí una mezcla de vergüenza y respeto y preferí seguir siendo un admirador de media distancia.
Nunca imaginé lo acertado que estuve.
Una obra interconectada
Lo he descubierto ahora, leyendo este nuevo libro de relatos que acaba de publicar con un título que me resultó familiar, como todo lo que hace Jon Bilbao. Esta es tu casa. Y digo que todo lo que hace Jon me resulta familiar porque es un verdadero experto en escribir sobre cosas ya conocidas.
Hay personajes que se adentran en la casa movidos por la curiosidad, la avaricia o la intuición
En sus relatos, en sus libros, los personajes aparecen y desaparecen constantemente. El protagonista de esta historia puede ser un secundario de aquella. Esta escena se puede contemplar desde otra perspectiva en aquel otro título. Todo está conectado de alguna manera. Siempre hay un hilo tirando de objetos, espacios, sensaciones.
En el cuento 'Variación sobre un viaje en coche por Big Sur' un personaje vagamente conocido —un español que viaja solo por el oeste de Estados Unidos, posiblemente un escritor documentándose para su próxima historia— se queda mirando el nombre que ilustra el buzón de una casa abandonada en la montaña: John Dunbar.
Dos palabras capaces de hacerme estremecer solo con leerlas.
En uno de los relatos aparece incluso el propio autor como un personaje terrorífico. Un anfitrión perturbador
Pero decía que he descubierto lo bien que hice no queriendo entrar en esa privilegiada casa de Ribadesella leyendo Esta es tu casa. Porque en varios relatos aparece. Y hay personajes que se adentran en ella o en sus terrenos, movidos por la curiosidad, la avaricia o la intuición. Y lo que les espera al otro lado no es agradable. Es oscuro, inquietante, abrumador llegado el caso.
En uno de ellos de título 'Viven muchas personas ahí dentro', aparece el propio autor como un personaje terrorífico. Un anfitrión perturbador. Y me resulta fácil imaginarme a mí mismo paseando por esa casa con la sensación constante de que algo terrible va a pasar.
Desasosiego y felicidad
Porque si algo caracteriza la literatura de Jon Bilbao es su capacidad para esperar siempre algo terrible. Es como aquellas películas clásicas que sabían que era mucho más aterrador enseñar un rostro desencajado ante la visión de algo temible que mostrar ese potencial monstruo.
No hay nada más maravilloso que sentirte en casa cuando empiezas a leer un libro
Para ello, su prosa dibuja siempre una sombra en el cuadro. Muestra la acción desde la perspectiva de un personaje que nunca tiene todas las cartas, que nunca tiene acceso a todas las cámaras. Así, siendo conscientes siempre de que no lo vemos todo, esperamos algo más. Esperamos lo peor, porque lo mejor no se suele esperar y mucho menos llegar.
Y con estos relatos, Jon Bilbao no solo habla del peligro que nos acecha, de lo que no se puede definir ni siquiera señalar. Habla también de la casa como hogar, como espacio sagrado. Refugio y seguridad para los de dentro, pero amenaza y peligro para quien ose aventurarse en su interior.
En definitiva, Esta es tu casa me genera al leerlo desasosiego y felicidad a partes iguales. Desasosiego por lo que leo y por lo que podía haber pasado de haber franqueado aquella puerta. Y felicidad porque no hay nada más maravilloso que sentirte en casa cuando empiezas a leer un libro. Y también por seguir vivo, qué demonios.
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