Xabi Uribe-Etxebarria

Editorial: Debate

Año de publicación original: 2026

Una bacteria, un olivo centenario, un colibrí, un organismo multicelular microscópico, una ballena blanca, un hongo parasitario y Lamine Yamal —por poner solo ejemplos sencillos que todos tengamos en la cabeza— tienen una cosa en común. Son todos seres vivos y, sin embargo, no pueden ser más diferentes entre sí.

¿Qué significa estar vivo? ¿Qué hace que algo esté vivo? ¿Su capacidad de reproducirse? ¿La finitud de su existencia?

Entonces, ¿qué significa estar vivo? ¿Cuáles son las características que igualan todos esos ejemplos? ¿Qué hace que algo esté vivo? ¿Su aptitud para tomar decisiones por sí mismo? ¿Su actividad física? ¿Neuronal? ¿Su capacidad de reproducirse? ¿La finitud de su existencia? No todos los ejemplos cumplen esos parámetros.

La ciencia lleva siglos planteándose esa pregunta. Y el consenso lo ha delimitado en cuatro elementos básicos de la vida: es necesario un metabolismo que haga que ese sistema crezca, una información que se replique, un contenedor que albergue lo anterior y un entorno del que obtener sus recursos para subsistir.

Los hongos que se se extienden bajo un bosque de más de 10 kilómetros cuadrados, ¿son un único ser vivo?

Pero en cuanto ahondamos en ello surgen las dudas. El ser humano, por ejemplo, tiene más células no humanas que humanas, pues en nuestro organismo hay bacterias que viven en simbiosis con nosotros. ¿Son esos organismos vivos, que se encuentran dentro de nuestro contendor pero no comparten nuestra información, parte de nosotros?

Los hongos que se extienden bajo un bosque de más de 10 kilómetros cuadrados, ¿son acaso un único ser vivo? ¿La bacteria que se reproduce dividiéndose para crear dos nuevos individuos pero mantiene el mismo ADN es acaso el mismo ser vivo prácticamente inmortal?

Un momento crucial

Con tantas dificultades para limitar la vida en el mundo orgánico, no parece que estemos preparados para añadirle a esta discusión la capa de la inteligencia artificial. Pero una entidad capaz de tomar decisiones por sí misma, de aprender y evolucionar, de ser creativa y tener consciencia de sí misma, ¿por qué no podemos tratarla como a un ser vivo, por mucho que carezca de vida, en su sentido más general?

La inteligencia artificial comenzó siendo una herramienta de una utilidad creciente para el ser humano, pero con el tiempo su entidad ha ido creciendo, pues una herramienta lo es cuando alguien la utiliza, pero si esa herramienta tiene la capacidad para usarse a sí misma sin que ningún ser humano se lo ordene, deja de ser una herramienta.

Para Xabi Uribe-Etxebarria ahora mismo estamos asistiendo al origen de la vida tecnológica

Para Xabi Uribe-Etxebarria, del mismo modo que hace millones de años de la materia inerte surgieron los primeros ingredientes de la vida orgánica que evolucionaron en los seres vivos que hoy conocemos, ahora mismo estamos asistiendo al origen de la vida tecnológica.

La combinación de materiales específicos, redes neuronales artificiales y un volumen enorme de datos está generando organismos que, aunque no están vivos, pueden actuar por sí mismos, evolucionar y, quién sabe, llegar incluso a reproducirse.

Basado en hechos reales

Vita no es un ensayo fácil de digerir. No es una sucesión de hechos, de datos, ni una recopilación de casos y estudios científicos. Es todo eso, pues Xabi Uribe-Etxebarria recurre a los más grandes científicos y pensadores del momento, con los que ha charlado en persona, además. Pero va más allá.

'Vita' plantea soluciones a las preguntas básicas, pero acepta el debate

Basándose en datos, hechos y estudios y en su experiencia personal de décadas dedicadas a la investigación y desarrollo de una IA capaz de transformar el mundo sin renunciar a la privacidad de los datos, Uribe-Etxebarria ofrece sus reflexiones, sus pensamientos, sin categorizarlos como dogma.

Plantea soluciones a las preguntas básicas de ¿qué es la vida? y ¿qué supone estar vivo?, pero acepta el debate. Entiende que estamos en un momento crucial de la humanidad y que, como tal, debemos tomar decisiones que van a ser claves en el futuro del ser humano como especie. Y por ello, este libro lo que pretende es, sencillamente, hacer avanzar la conversación.

Píldoras cortas para un momento clave

Y lo hace, y es muy de agradecer, de forma terriblemente amena. Porque Xabi Uribe-Etxebarria es hijo de su tiempo y es consciente del problema de atención que arrasa en el cerebro del ser humano. Por eso ha diseñado un libro compuesto de capítulos cortos, amenos, directos, que pueden ser consumidos incluso de manera individual, centrados en temas hiper concretos.

Y cada uno de ellos cuenta con anécdotas personales, conversaciones reales con humanos de experiencia demostrada, metáforas sencillas que facilitan la comprensión de lo expuesto. Dicho de otro modo, el relato literario de este ensayo es ameno y agradecido.

Uribe-Etxebarria recorre todo el espectro de la cuestión sin dejarse cabos sueltos y sin dar lecciones

Por supuesto, la lectura continua y completa de todo el volumen te permite tener una idea general de todo el problema, y desde aquí lo recomendamos. Uribe-Etxebarria recorre todo el espectro de la cuestión sin dejarse cabos sueltos y sin dar lecciones.

El resultado es una lectura terriblemente interesante, una puerta hacia todas esas zonas grises donde no hay certezas y en las que se puede construir un mundo mejor para todos o, si no tenemos tanta suerte, podemos ver desaparecer la humanidad tal y como la conocemos.

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