Alice Kellen

Editorial: Planeta

Año de publicación original: 2026

Un bar, cuatro amigos y la ilusión de construir algo juntos. A Samuel, Abel, Max y Tristán no les basta compartir pasado y cicatrices, sino que también deciden abrir un local que bautizan como el Club del Olvido. Un nombre que le viene como anillo al dedo, porque ese bar se transforma en su refugio, el punto de encuentro donde todo parece posible, donde se olvidan los recuerdos dolorosos pero también se construyen nuevos.

En 'El club del olvido', Alice Kellen profundiza sobre algunos de los conceptos de la amistad que más nos cuesta asumir

En El club del olvido,Alice Kellen profundiza sobre algunos de los conceptos que más nos cuesta asumir. Como el paso del tiempo, las amistades que se van, las que llegan nuevas y los primeros amores que se convierten en eso, en los primeros de muchos.

Los cuatro chicos se conocen desde niños, pero eso no significa que su amistad vaya a ser para siempre y eso es la clave de la novela. Cómo esas relaciones de tantos años se enfrentan al paso del tiempo, a la madurez, a los cambios inevitables y a las diferencias que antes no importaban.

El refugio

Lo que empezó siendo la idea de un negocio de cuatro amigos, se transforma en una de cinco personas. La llegada de una nueva persona, Dalia, parece positiva al principio, pero poco a poco provoca una grieta en el grupo, una pequeña abertura que, casi sin notarse, empieza a cambiarlo todo. La joven aparece de repente, sin explicaciones y sin ninguna razón.

La novela hablar sobre una forma de quererse que muchas veces se rompe por no decir lo importante

Dalia empieza siendo uno de los ligues de Samuel para convertirse en una más. Es una chica enigmática. No se sabe exactamente cuándo lo que dice es real o se lo está inventando. La tachan de niña rica y aburrida, pero esconde mucho más.

Sus ideas creativas y originales llevan al club al éxito absoluto. Noche tras noche los cinco amigos comienzan a recopilar nuevos recuerdos y anécdotas, pero también surgen nuevos problemas y dudas entre ellos que siempre habían dejado pasar. Hasta ahora.

La novela habla sobre un tipo de amistad que suele ser más común en el género masculino. Esa en la que las conversaciones profundas sobre sentimientos se dejan a un lado para no incomodar. Kellen se aleja del cliché y construye relaciones llenas de afecto y lealtad, pero también de incomunicación. No hay grandes discursos emocionales, sino gestos, palabras clave y una forma de quererse que muchas veces se rompe por no decir lo importante.

Pasado para olvidar, presente para vivir

En El club del olvido la historia va dando saltos temporales entre el presente y el futuro. Entre los años noventa, más imprevisibles, y el 2023, una época que con la llegada de la madurez al grupo, todo parece más definido y, sin embargo, más frágil. Así el lector no solo entiende lo que sucede, sino también por qué se ha llegado a esta situación.

El estilo de esta autora bajo seudónimo —que hace tiempo dejó de ser anónima— se mantiene fiel a lo que la ha convertido en una de las más leídas de España. Es cercano, emocional y con una sensibilidad especial para reflejar lo cotidiano. Sin embargo, se aleja de la novela romántica prototípica para apostar por una historia de grupo donde el protagonismo se reparte, aunque el amor sigue ahí.

Las vueltas de la vida

El club del olvido plantea, en el fondo, una idea sencilla pero que cuesta aceptar. Y es que crecer significa asumir cambios, incluso en facetas que creíamos que se quedarían para siempre. No todas las amistades sobreviven intactas al paso del tiempo y no todos los recuerdos pueden sostenerse sin transformarse. A los cinco del grupo les cuesta aceptarlo, pero Samuel es el que se lleva la peor parte.

La novela no tiene grandes giros ni dramatismos excesivos, su enganche está en lo reconocible

La novela no tiene grandes giros ni dramatismos excesivos, su enganche está en lo reconocible. Samuel, Max, Abel y Tristán reflejan una confianza y cercanía que hace fácil empatizar con ellos y sus discusiones. Porque al final, esta historia habla de las personas que nos acompañan en un tramo del camino y de lo que nos acordamos de ellas cuando se van.

Y es ahí donde Alice Kellen encuentra su mayor acierto, en recordarnos que el olvido no siempre es ausencia, sino otra manera de recordar.

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