"Cuando la gente me ve, le choca. Normal, es como ver a ET". Habla Raúl Gay. Nació con una enfermedad rara llamada focomelia. "Quiere decir que los miembros, las extremidades como brazos y piernas, no se han terminado de desarrollar, están a medio hacer", cuenta.

Humor ante el drama

Al nacer, un cura le bautizó y, justo después, le dio la extremaunción. Pero a Raúl le quedaba mucha vida por delante, y la ha contado en 'Retrón. Querer es poder (a veces)', un relato lleno de humor. Porque, como él mismo dice, como "la vida no es todo lo buena que le gustaría, pues se ríe de ella por no llorar".

Pero en ningún momento esconde la crudeza de su realidad. Porque esta no es una historia de superación ni de héroes. Es la historia de una persona que invierte tiempo, esfuerzo y mucho dinero para vivir lo mejor posible. "Para salir de casa necesito una órtesis, una silla de ruedas, una puerta adaptada con un motor... estamos hablando ya de 8.000 o 9.000 euros".

Padre con discapacidad

Y esto sin contar los gastos que conlleva también ser padre. "Yo tengo una hija, supone un gasto extra, y a mí el Estado no me da ningún dinero. Pregunté al Ministerio y me dijeron que no. ¿Por qué? Porque en el colectivo, el discapacitado es siempre 'hijo de', no llega a echar un polvo y a ser padre", dice Raúl Gay.

Falta concienciación, asegura. Y sobre todo visibilidad. "Faltaría, por ejemplo, un Wyoming discapacitado. Si no se ven mujeres de cierta edad en la tele, como para poner a un tipo sin brazos o a un ciego". Objetivos que a día de hoy parecen muy lejanos.