En el siglo XIX la llamada regla de Bergmann afirmaba que los animales que habitan climas más fríos tienen un mayor tamaño corporal. El nuevo trabajo, realizado por la Universidad de Granada (UGR), confirma por primera vez que esta regla también puede cumplirse en ectotermos (cuya temperatura corporal depende exclusivamente de la temperatura ambiente), como reptiles y anfibios. Además, el mecanismo que subyace a ella es el que propuso quien la ideó, la mayor inercia térmica de los animales grandes en hábitats fríos.

Los investigadores del departamento de Zoología de la Universidad de Granada (UGR) demuestran en la revista Journal of Evolutionary Biology que un ectotermo, la lagartija colilarga (Psammodromus algirus), alcanza tamaños mayores en cotas altas de Sierra Nevada.

"El estudio resuelve dos controversias polémicas, candentes y profusamente estudiadas desde el siglo XIX. En primer lugar, encontramos que la regla de Bergmann puede cumplirse en ectotermos si existen mecanismos que permitan que la tasa de calentamiento no se vea disminuida por un mayor tamaño corporal, en este caso, el color más oscuro de las lagartijas", apunta Francisco Javier Zamora Camacho, autor principal de este trabajo, e investigador de la UGR.

La teoría de Bergmann en reptiles y anfibios

Junto a otras, como la de Allen o la de Gloger, la regla de Bergmann es una de las grandes pautas macroecológicas clásicas. Fue establecida por el naturalista alemán Carl Bergmann en 1847, y postula que los animales endotermos –que generan calor interno mediante mecanismos fisiológicos metabólicamente costosos, como las aves y los mamíferos–, son de mayor tamaño en hábitats fríos, de manera que se reduce la relación superficie-volumen corporal, y por lo tanto disminuye la tasa de pérdida de calor.

Esta tendencia, denominada "clina de Bergmann", ha sido hallada en gran número de estos animales. Sin embargo, hasta ahora la situación no era tan clara en los animales ectotermos, que dependen de fuentes externas de calor (frecuentemente el calor solar) para controlar la temperatura corporal, como los reptiles y los anfibios, entre otros.

Estudios previos al realizado en la UGR han encontrado casos de ectotermos que siguen la "clina de Bergmann", pero no faltan los ejemplos donde no se observa relación entre el tamaño corporal y la temperatura ambiental, o incluso donde se sigue la tendencia inversa, es decir, hay grupos de ectotermos cuyos representantes son más pequeños en hábitats fríos.

La lagartija que se enfría más lentamente

La explicación generalmente aceptada es que los ectotermos más grandes tardarían más en perder calor en hábitats fríos, "lo cual sería propicio", dicen los investigadores. "Pero también lo adquirirían más lentamente, lo cual sería desventajoso", añaden. Por otra parte, el mecanismo propuesto por Bergmann para explicar sus clinas, la mayor capacidad conservación de calor de los animales más grandes, nunca había sido constatado.

De este modo, los investigadores comprobaron por primera vez en casi 200 años que el mecanismo que subyace a las clinas de Bergmann es que efectivamente los animales de mayor tamaño verdaderamente presentan tasas de enfriamiento más lentas, lo que supone una ventaja en climas fríos ya que así pueden retener el calor, que es difícil de adquirir, durante más tiempo. 

Referencia bibliográfica: 

F. J. Zamora-Camacho, S. Reguera & G. Moreno-Rueda "Bergmann’s Rule rules body size in an ectotherm: heatconservation in a lizard along a 2200-metre elevational gradient" J . EVOL. BIOL . 27 (2014) 2820–2828