El torillo andaluz (Turnix sylvaticus sylvaticus) es una especie de ave en peligro crítico de extinción, que actualmente apenas sobrevive en una pequeña población en la costa occidental de Marruecos, y quizás en alguna desconocida localidad del este de Argelia. En el siglo XIX aún tenía una distribución bastante amplia en el norte de África y el suroeste de Europa, pero ahora va camino de la extinción.

En los últimos 70 años, la principal causa de la extinción en Europa del torillo andaluz ha sido el cambio de uso del territorio que le había servido de hábitat

En este último siglo, el área de distribución del torillo andaluz se ha reducido en un 99,99 %, lo que lo ha llevado a la extinción en el continente europeo. Esto no había ocurrido con ninguna ave desde la desaparición del alca gigante en 1844, aunque en este caso supuso también la extinción total de la especie. 

En los últimos 70 años, la principal causa de la extinción en Europa del torillo andaluz ha sido el cambio de uso del territorio que tradicionalmente había servido de hábitat a esta ave, según un estudio de la Estación Biológica de Doñana (EBD), centro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en Sevilla. 

Concretamente, se trata de territorios de la comunidad autónoma de Andalucía donde se han intensificado los usos agrícolas, silvícolas y urbanos, en detrimento de la agricultura de secano y de las áreas de matorrales que los caracterizaban hasta los años 50 del pasado siglo. La investigación se ha publicado en el Journal of Ornithology. 

La distribución de esta especie de ave estaba determinada por valores bajos de aridez y continentalidad, es decir que para desarrollar bien su ciclo biológico, los ejemplares de torillo andaluz buscaban áreas relativamente húmedas y con veranos e inviernos suaves, evitando zonas de interior y zonas esteparias y desérticas. 

“Esto se tradujo en la selección de áreas costeras, y zonas como el valle del Guadalquivir, a poca altitud sobre el nivel del mar y con un régimen de lluvias frecuentes”, dice Carlos Gutiérrez-Expósito, investigador de la EBD y autor principal del estudio. 

Una convivencia fallida con el humano 

Al tomar en consideración estas preferencias del torillo andaluz, el equipo recopiló registros desde mediados del siglo XIX hasta la actualidad, logrando reconstruir su área histórica de distribución. 

El equipo recopiló registros desde mediados del siglo XIX hasta la actualidad para reconstruir su área histórica de distribución

Dentro de ese territorio, Andalucía es la única que cuenta con registros detallados del uso del suelo a través del tiempo. Es así como los investigadores determinaron que las áreas geográficas preferidas por el torillo andaluz, que corresponde a grandes rasgos con áreas costeras de suelos fértiles, han sido precisamente las mismas áreas que el ser humano más ha transformado en las últimas décadas. 

“Si se analiza el aumento demográfico humano desde 1900 hasta hoy, son también estas zonas las que han sufrido incrementos de uso humano más intensos. Parece pues que el declive del torillo andaluz está mediado por la competencia directa con el ser humano”, explica Gutiérrez-Expósito. 

“Hemos ocupado de forma intensa las áreas más fértiles y costeras, por tanto, todos los esfuerzos en su conservación y reintroducción deben ir encaminados a buscar la coexistencia de la especie con el ser humano”, concluye.

Referencia: 

Gutiérrez-Expósito, C., Revilla, E., Clavero, M. “Vanishing wildlife in populated areas: the demise of the Andalusian Buttonquail”. Journal of Ornithology (2020). https://doi.org/10.1007/s10336-020-01771-y