Crisis migratoria
Carlos E. Cué, sobre la petición de confinamiento de Feijóo para Ceuta: "Es de una hipocresía increíble"
El periodista de 'El País' asegura no estar ante una "situación de desborde" y acusa a los presidentes de una hipocresía increíble, ya que están hablando todo el rato de invasión y saben perfectamente que faltan trabajadores.

Carlos E. Cué, periodista de 'El País', pide abordar la crisis migratoria de Ceuta desde los datos y no desde las sensaciones. Asegura que existe un interés político en trasladar una imagen de "invasión" de las costas españolas, aunque las cifras globales muestran una realidad diferente: "El año pasado se redujeron un 40% las entradas, que siguen siendo muchísimas".
Cué reconoce, no obstante, la gravedad de lo que está ocurriendo en Ceuta y considera que la llegada de embarcaciones rápidas con migrantes requiere una respuesta. "Evidentemente hay gente que está en la playa y, de repente, le aparece una narcolancha y es una cosa terrible a la que hay que hacer frente", señala, al tiempo que critica que "han fallado las fuerzas de seguridad" al no poder interceptarlas.
El periodista explica que el descenso global del 40% se debe, en buena medida, a la fuerte caída de las llegadas a Canarias, una ruta que el año pasado generó una situación especialmente complicada. Según apunta, este descenso se ha producido gracias a la presión policial y a las negociaciones con los países de origen para que aumenten el control de las salidas.
Por ello, Cué considera necesario distinguir entre la gravedad de la situación en determinados puntos y la imagen general que se está trasladando. "No estamos hablando de una situación de desborde", sostiene. En este sentido, critica el discurso de algunos presidentes autonómicos que hablan constantemente de una "invasión" pese a que, según afirma, "saben perfectamente que en sus sitios faltan trabajadores".
Como ejemplo, menciona la situación del campo y la vendimia, que este año se ha adelantado y afronta problemas para cubrir la falta de mano de obra. "Estamos en un nivel de hipocresía loquísimo", concluye Cué.