El principio del fin
"ETA ha decidido el cese definitivo de su actividad armada": 15 años del anuncio que cambió el rumbo de la historia de España
El contexto Tres portavoces de la banda terrorista, con el rostro cubierto, comparecían para comunicar su decisión y hablar de un "nuevo tiempo político", en el que el diálogo y el acuerdo debían sustituir a la violencia. Era el principio del fin de una etapa marcada por el terrorismo, el miedo y el sufrimiento de miles de personas.

Resumen IA supervisado
El 20 de octubre de 2011, ETA anunció el cese definitivo de su actividad armada, marcando un hito en la historia de España tras 52 años de violencia y 829 asesinatos. Este comunicado, realizado por tres portavoces encapuchados, prometía un "nuevo tiempo político" basado en el diálogo, aunque no mencionaba la disolución de la organización ni la entrega de armas. Desde el Palacio de la Moncloa, el presidente José Luis Rodríguez Zapatero expresó satisfacción, mientras que Alfredo Pérez Rubalcaba recordaba el sufrimiento vivido. La respuesta ciudadana fue de esperanza y cautela, reflejando la falta de referencias a las víctimas. En laSexta, la cobertura especial destacó la importancia de la memoria y la prudencia ante el anuncio.
* Resumen supervisado por periodistas.
"ETA ha decidido el cese definitivo de su actividad armada". El 20 de octubre de 2011, la banda terrorista anunciaba el fin de sus ataques. Diez palabras que marcaron un antes y un después en la historia de España, después de 52 años de existencia y 829 asesinatos. Un anuncio histórico que abrió una nueva etapa, aunque todavía quedaban cuestiones pendientes, como la disolución de la organización, la entrega de las armas y el reconocimiento de las víctimas.
Tres portavoces de ETA, con el rostro cubierto, comparecían para comunicar su decisión y hablar de un "nuevo tiempo político", en el que el diálogo y el acuerdo debían sustituir a la violencia. Era el principio del fin de una etapa marcada por el terrorismo, el miedo y el sufrimiento de miles de personas.
Desde el Palacio de la Moncloa, el entonces presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, se dirigía a los españoles con una mezcla de solemnidad y satisfacción, sin olvidar a quienes más habían sufrido la violencia terrorista. "La nuestra será una democracia sin terrorismo, pero no una democracia sin memoria", afirmaba, poniendo el foco en el horizonte que se abría tras décadas de atentados y amenazas.
También Alfredo Pérez Rubalcaba, exministro del Interior, recordaba el sufrimiento acumulado durante aquellos años: "Años de asesinatos de inocentes, de tiros en la nuca, de coches bomba", señalaba. Un recuerdo de una sociedad que había convivido durante décadas con el miedo, hasta el punto de que revisar los bajos del coche antes de arrancar formaba parte de la rutina de muchas personas.
En las calles, las primeras reacciones reflejaban una mezcla de esperanza y cautela. Para algunos ciudadanos, el comunicado suponía un paso positivo hacia la paz social y otros, sin embargo, recibían la noticia con incredulidad, después de tantos años de violencia y de anuncios que no habían supuesto el final definitivo de la amenaza.
La prudencia tenía motivos. En aquel comunicado, ETA no anunciaba su disolución ni la entrega de las armas, y tampoco hacía referencia a las víctimas, sino que comunicaba el cese de su actividad armada. Esa cautela también estaba presente en las palabras del entonces líder del PP, Mariano Rajoy, que advertía de que el anuncio no era suficiente para dar por cerrado el proceso: "La tranquilidad solo será completa cuando se produzca la disolución irreversible y su completo desmantelamiento".
Una jornada histórica en laSexta
El anuncio llegaba a las 19:00 horas del 20 de octubre de 2011 y alteraba la programación informativa. En laSexta, la noticia se seguía a través de una cobertura especial que recogía las primeras reacciones políticas y ciudadanas ante un comunicado que podía cambiar definitivamente el rumbo del país. En 'Al Rojo Vivo', la respuesta estaba marcada por la prudencia, pero también por la emoción.
Antonio García Ferreras, por su parte, insistía en la importancia de no olvidar lo ocurrido ni a quienes habían sufrido el terrorismo: "La memoria, la memoria de todos nosotros, de todos los demócratas, va a ser eterna, aunque no lo crean los de ETA", afirmaba.