El principal objetivo de este estudio es buscar las características genéticas que hacen que una persona metabolice mejor o peor una sustancia utilizada en un tratamiento, de forma que se puedan personalizar para cada paciente.

La investigadora principal del equipo, África García-Orad, ha explicado que, para realizar la investigación, se comparan "las características genéticas de los niños a los que se les ha dado determinados fármacos y han desarrollado toxicidad, con las características genéticas de otros niños a los que se ha tratado con los mismos fármacos pero no han desarrollado toxicidad".

Gracias al avance de los tratamientos actuales, la supervivencia de los niños con cáncer infantil ha pasado de un 10 a un 80%, aunque hay pacientes que experimentan toxicidad grave y requieren una interrupción o reducción del tratamiento, lo que disminuye su probabilidad de supervivencia.