Investigadores de la Universidad de York (Reino Unido) han identificado el mecanismo neuronal que indica al cerebro qué experiencias del día debe conservar como recuerdos duraderos mientras dormimos. Cada día, la mente recibe una cantidad ingente de información, pero el cerebro solo dispone de una capacidad limitada para transformar esas experiencias en recuerdos estables. Esto obliga a contar con algún sistema que permita retener lo más relevante y descartar los detalles que carecen de importancia. La nueva investigación revela precisamente cuál es la señal que guía esa selección durante el sueño.

Cómo se diseñó el estudio

El trabajo, publicado en la revista PLOS Biology, analizó la actividad de las ondas cerebrales mientras los participantes aprendían nuevas asociaciones entre palabras e imágenes. Ya se sabía que, tras el aprendizaje, el sueño desempeña un papel esencial en la consolidación de esos nuevos conocimientos y en su transformación en recuerdos a largo plazo.

Lo que aporta esta investigación es la identificación de un mecanismo de "marcado": durante el propio proceso de aprendizaje, el cerebro etiqueta determinados recuerdos para procesarlos específicamente durante el sueño. Ese marcaje permite que, mientras la persona duerme, el cerebro refuerce únicamente aquello que ha considerado importante recordar.

El papel del "ritmo theta"

Los investigadores relacionaron este proceso de marcado con un patrón específico de ondas cerebrales conocido como ritmo theta, presente durante la fase de aprendizaje. La intensidad de estos ritmos actuó como una señal instructiva que ayudó a organizar la actividad cerebral posterior durante el sueño.

Según los resultados, aquellos recuerdos asociados a un ritmo theta particularmente intenso durante el aprendizaje se vieron reforzados de forma preferente durante el sueño, lo que se tradujo en una mejor recuperación de esa información con posterioridad.

Una selección que ocurre en tiempo real

Estos hallazgos demuestran que el cerebro prioriza y refuerza la información relevante mediante señales neuronales específicas que se generan en el propio momento del aprendizaje, y que después guían los procesos de consolidación de la memoria durante el sueño. Comprender qué decide fortalecer el cerebro mientras dormimos podría ayudar a entender mejor por qué algunas personas son especialmente vulnerables a afecciones como la depresión.

El autor principal del estudio, el doctor Dan Denis, del Departamento de Psicología de la Universidad de York, explica que desde hace tiempo se sabe que dormir bien es importante para procesar los recuerdos, pero que la forma en que el cerebro decide qué es importante recordar y qué puede olvidarse seguía siendo un misterio. Según Denis, estos hallazgos ayudan a responder esa pregunta al identificar, por primera vez, una señal de actividad neuronal que indica al cerebro qué experiencias debe procesar durante el sueño para convertirlas en recuerdos duraderos.

Por qué el cerebro necesita ser selectivo

Si se recordara absolutamente todo lo vivido, el cerebro se sobrecargaría con rapidez. Al priorizar de forma selectiva los acontecimientos más relevantes de la vida de una persona —ya sea por su carga emocional o por su importancia de cara al futuro— es posible utilizar las experiencias pasadas para orientar mejor las interacciones con el entorno.

Los investigadores señalan que, aunque esta consolidación selectiva de la memoria resulta esencial para el funcionamiento diario, las alteraciones en este proceso de filtrado podrían influir en la aparición de determinadas afecciones psiquiátricas.

Una posible vía para entender la depresión

Denis apunta que, si bien priorizar ciertos tipos de información suele ser un mecanismo adaptativo, existen casos en los que este proceso se vuelve contraproducente. Pone como ejemplo la depresión, un trastorno en el que las personas tienden a destinar una atención desproporcionada a la información negativa, mientras ignoran o minimizan las experiencias positivas.

Según el investigador, estos nuevos hallazgos aportan información relevante sobre los procesos cerebrales que determinan qué acaba recordándose finalmente, y podrían abrir nuevas vías para comprender y tratar problemas de salud mental frecuentes, como la depresión.